En los albores de los años 80 del siglo pasado comenzaba su andadura la Editora Regional de Extremadura (ERE). Con ella se abría un horizonte de posibilidades para los escritores extremeños. Cuando se cumplen 40 años de su creación, todos los que han formado parte de su historia y de su consolidación como referente de la cultura y la literatura regionales, coinciden en que ha cumplido con creces su cometido, que va mucho más allá de publicar libros.

«Durante años, la región se miraba en un espejo en el que le era imposible reconocerse, en unos personajes tan alejados de nuestra sensibilidad que no servían para motivar a nadie. Había que renovar el panteón extremeño». Con estas palabras Luis Sáez Delgado, que fue director en dos ocasiones de la Editora Regional de Extremadura, recuerda por qué era necesaria.

Con motivo de la efeméride, la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura ha confeccionado un programa de actividades para celebrar y poner en valor la labor de esta institución, cuyo impacto ha cambiado la realidad y el horizonte de la identidad regional; y, sobre todo, las posibilidades y la proyección de sus escritores, que sin ella, tendrían que haber continuado exiliándose para poder ver publicados sus sueños.

“SIRVIÓ DE TRAMPOLÍN PARA MUCHOS AUTORES QUE EMPEZABAN”

«La Editora Regional de Extremadura ha sido el motor necesario para poder editar y difundir las obras de los autores extremeños. En los últimos 40 años ha sido el faro que ha alumbrado toda la creación literaria regional y ha sido portavoz en el resto de España, para dar a conocer a sus autores. También ha servido de trampolín para muchos que comenzaban. Sirvió de ‘locomotora’ de nombres ahora muy consolidados, que en los años ochenta eran jóvenes y estaban empezando», resume su actual director, Antonio Girol.

Álvaro Valverde, fue uno de aquellos jóvenes. El conocido poeta y escritor placentino ha estado ligado a la Editora desde sus inicios. No sólo tiene publicadas obras en algunas de sus colecciones más emblemáticas, además, ejerció de director de esta entre 2005 y 2008 y fue responsable, junto con Ángel Campos Pámpano, de la primera antología poética que publicó la Editora, ‘Abierto al aire’.

“COMENZAMOS SABIENDO QUE SÓLO LLEGABA A LA MINORÍA”

El encargo vino de parte del primer responsable de la entidad, el periodista Gregorio González Perlado, que la dirigió de 1984 a 1989, y que, desde el principio, fue consciente de la importancia de poner el acento en rescatar y salvaguardar el patrimonio bibliográfico extremeño, además de darle voz a los nuevos creadores y abarcar los distintos géneros, incluidos los cómics, e incluso publicó una revista cultural.

Con la perspectiva del paso del tiempo habla de por qué su creación era indispensable y del impacto que tuvo en la región: «Ya en democracia y con un gobierno autonómico, tenía que haber un compromiso público y cultural con la edición de libros y de revistas. La difusión cultural en Extremadura, e incluso la aceptación de la cultura, no era mayoritaria. Era labor y empeño de unos cuantos. Y era precisamente porque la sociedad no estaba preparada, que hacía falta. Había que dar el paso, sabiendo como sabíamos que lo que hacíamos al principio llegaba sólo a la minoría», rememora González Perlado.

La consejera de Cultura, Victoria Bazaga (en el centro) con escritores extremeños en el Instituto Cervantes.
“LA EDITORA ES LA MEJOR FORMA DE HACER EXTREMADURA”

Cuatro décadas más tarde, otro de sus sucesores al frente del ente entre 2018 y 2019, Francisco Amaya Flores, no duda en poner en valor precisamente esa función de servicio. «La Editora encarna el verdadero sentido de lo que es una política pública: da oportunidades a quienes no las hubieran tenido de otro modo. Y estoy seguro de que, con el paso del tiempo, será considerada como un paradigma de institución, que ha permitido que Extremadura tenga identidad. Es más, creo que la Editora Regional es la mejor forma de hacer Extremadura», defiende.

Pero esa no ha sido la única faceta valedora del éxito de la ERE, otros de los ingredientes inherentes a su afianzamiento como referente han sido la continuidad y el empeño de mantener los valores de calidad, excelencia y prestigio en su catálogo a medio y largo plazo. Y cuando se habla de todos esos valores asociados a ella, aparece recurrentemente el mismo nombre en todas las memorias: el de Fernando Tomás Pérez, que la dirigió durante 10 años, desde 1995 hasta su fallecimiento en 2005.

Fue el periodo más largo de un director a cargo del organismo y según coinciden numerosas fuentes fue uno de los más fructíferos. “La Editora estaba ya creada y con un trabajo virtuoso y de prestigio por parte de los anteriores directores, pero quien configura la Editora tal y como es ahora, quien establece un criterio claro, quien decide la creación de las colecciones más representativas, todavía hoy, quien sabe que es necesario, además, que los libros estén físicamente bien hechos, es Fernando. Él consigue definir y consolidar la personalidad y el prestigio de la Editora. Su trabajo fue esencial y es el espejo en el que nos hemos mirado todos los que hemos sido directores tras él», remarca Luis Sáez Delgado.

Marcó una etapa en este organismo. La edición de la Biblioteca de Barcarrota o la puesta en marcha de diferentes colecciones, entre ellas La Gaveta, fueron sólo algunos de sus logros.

Editora Regional de Extremadura
Algunos títulos de la colección La Centena, una de las más antiguas de la Editora Regional Extremeña.
EL TRÍO VIRTUOSO DE LA EDITORA REGIONAL DE EXTREMADURA

Todos sus compañeros comparten su punto de vista, igual que coinciden en subrayar otro nombre cuando se habla de la coherencia y la consistencia en el buen criterio de su catálogo: María José Hernández, la actual jefa de Sección, que lleva en la casa desde 1990.

«Es el alma de la Editora Regional de Extremadura. Una trabajadora incansable, que se conoce todos los recovecos del mundo de la edición. Es la que tiene siempre los primeros contactos con los escritores y facilita mucho el trabajo. Ella es la columna vertebral y la continuidad, los demás no hemos sido más que apéndices de esa columna», resume Rosa Lencero, la única mujer que ha ejercido de directora entre los años 2012 y 2015.

Otra figura crucial en el afianzamiento de la ERE en esa ‘época dorada’ fue la del desaparecido Julián Rodríguez, responsable del diseño de algunas de sus colecciones míticas, como ‘La Gaveta’ o ‘Poesía’. “Además de diseñador, era un creador, que conoce perfectamente toda la cultura contemporánea, que se mueve en todos los círculos, nacionales e internacionales, que tiene muy claro lo que quiere hacer y que, junto a Fernando y María José, constituyeron un motor de cambio importante, un círculo virtuoso increíble», describe Luis Sáez.

«Empiezan a editar libros que además de calidad en su contenido, son preciosos y cuya imagen crea marca y acarrea prestigio a la Editora. Eran libros muy hermosos, con unas líneas muy sencillas, sobrias, muy cuidadas, pero clásicas, totalmente atemporales», añade Álvaro Valverde, quien asegura que fue una de las épocas de mayor eclosión literaria en la región.

35 COLECCIONES Y UN HALLAZGO INSÓLITO

Cuatro décadas más tarde, 35 colecciones y más de 1.500 entradas después, es fácil entender cómo muchos de los hitos que han ido configurando la historia y el legado de la Editora Regional de Extremadura han sido determinantes también en el desarrollo de la región. Los Premios Constitución, cuyos ganadores se convirtieron en los primeros libros publicados. Los ‘Cuadernos populares’, verdaderas enciclopedias sobre Extremadura, que contribuyeron indiscutiblemente a fomentar su identidad y que muchos años después se digitalizaron y siguen teniendo éxito.

También la colección ‘Poesía’, donde hay autores tan imprescindibles como Ángel Campos Pámpano, Basilio Sánchez, María José Flores o Álvaro Valverde. Y otras tan reconocibles como ‘La Centena’, ‘Rescate’ y ‘La Gaveta’, uno de los ‘buques insignia’ de la narrativa de la casa.

Mención aparte merece el hallazgo de la Biblioteca de Barcarrota, integrada por diez libros impresos y un manuscrito del siglo XVI que se encontraron emparedados durante una reforma de una vivienda de dicha localidad. Entre los libros se hallaba una segunda edición de ‘La vida del Lazarillo de Tormes’, ejemplar único de esta novela picaresca, impreso en Medina del Campo (Valladolid) en 1554. Un hallazgo sísmico en el mundo literario, al tratarse de una edición desconocida hasta el momento, que, además, fue la primera en editarse en facsímiles en julio de 1996, estando al frente de la ERE, Fernando Tomás Pérez.

La creación de ‘Letras portuguesas’ y ‘Letras Iberoamericanas’ supuso también un antes y un después, puesto que abrió la Editora a otros horizontes y se cruzaron ‘rayas’, que como asegura Álvaro Valverde «no existieron nunca para nosotros».

La búsqueda de públicos y autores más jóvenes dio lugar a colecciones ahora ya consagradas y tan exitosas como ‘Tres por tres’, ‘Tigres de papel’ o ‘El Pirata’. El Premio PANG! pusio el acento en la novela gráfica. Y ha habido obras como ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, de Fermín Solís, y la aparición de nuevos autores como Sandra Benito, Irene Reveriego, o el ilustrador Borja González, Premio Nacional de Cómic en 2023, que también han sido decisivos en el crecimiento de la ERE a través de los años.

Editora Regional de Extremadura
Algunos títulos de novela gráfica de la Editora Regional de Extremadura.
LA DIVULGACIÓN Y LA DISTRIBUCIÓN

Apostar por nuevos valores y también por nuevos lectores han sido otras de las máximas que se han mantenido constantes. Quizás por eso, durante algún tiempo, los responsables de la Editora Regional de Extremadura también lo fueron del Plan de Fomento de la Lectura. En estos años también se detectó la necesidad de incidir en la divulgación y la distribución.

Isabel María Pérez, actual presidenta de la Asociación de Escritores Extremeños, cuyo origen, miembros e historia corren a menudo en paralelo con los de la Editora, incide en la importancia de poner el acento en la red de librerías y bibliotecas de Extremadura para que los extremeños conozcan a sus autores. «La Editora ha servido durante todos estos años de puente entre los escritores y la sociedad extremeña, pero su labor se podría ver multiplicada infinitamente si se mejorara la difusión», opina.

LA EDITORA REGIONAL: MOTOR ECONÓMICO

La celebración del 40 aniversario debería también servir para dar a conocer y poner en valor otras funciones menos obvias del ente público, pero igual de necesarias e importantes. Como la de dar voz, amparar y fomentar la actividad de las editoriales privadas de la región, gestionando ayudas y subvenciones a las mismas. «El hecho de ser pública y tener esa vocación de servicio es una responsabilidad grande. No hay competencia, sino apoyo. De manera que, si tú vendes más libros, los otros también, porque estás creando lectores, y les estás ‘entrenando’ para saltar de un nicho a otro», resalta Luis Sáez.

María José Hernández, por su parte, cree que es necesario subrayar otro aspecto crucial y aún más desconocido, el de motor económico:  «En su momento, se tomó una decisión muy importante: trabajar lo más posible con el sector del libro extremeño. La industria editorial, que implica a imprentas, maquetadores, ilustradores, encuadernadores, distribución y editores, libreros (y bibliotecas) es uno de los pilares de la economía industrial de Extremadura; y la Editora ha apostado por trabajar con ese sector en la región», describe.

«Cada libro de la Editora es trabajo para empresas extremeñas, aun sabiendo que contratarlos fuera de la región, por economía de escala, sería más barato. En estos años he visto crecer y menguar el sector. Cuando se ha subido el presupuesto, cuando se ha dotado de personal para que salgan más libros, se ha apostado por el desarrollo económico de la comunidad», recuerda Hernández, que conoce y gestiona cada uno de los detalles de la producción y de edición de los libros; de principio a fin.

Editora Regional de Extremadura
Los escritores extremeños Ada Salas, Álvaro Valverde, Luis Landero y Gonzalo Hidalgo Bayal en el acto institucional del 40 aniversario de la Editora Regional Extremeña en el Instituto Cervantes.
“QUE TODOS LOS EXTREMEÑOS CONOZCAN LA ERE”

«Que todos los extremeños conozcan la ERE y sus libros» es uno de los principales objetivos que se ha fijado su actual director, Antonio Girol, a medio y largo plazo.

«Es cierto que la Editora está muy consolidada después de estos 40 años, sobre todo en las grandes ciudades y los círculos universitarios, pero en el entorno rural, no tanto. Yo creo que debido a que la cultura literaria en los pueblos no ha ido a la par que la trayectoria de la ERE. Muchos pueblos pequeños han tardado incluso en tener una biblioteca», explica. Y añade que es por ello por lo que se ha decidido que las actividades programadas para celebrar la efeméride tengan lugar fuera de los grandes núcleos urbanos.

Girol cree que “hay que mantener lo bueno que se ha hecho, pero plantearnos qué cosas nuevas propias de nuestro tiempo podemos sumar, como estar presente en las redes sociales o tener podcast, para llegar a la gente más joven. Para que los escritores y creadores extremeños, estén donde estén, sepan que cuentan con una Editora Regional que mira al futuro».

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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