El 49º Festival de Teatro de Badajoz se presenta como una caja de sorpresas o la chistera de un mago. Una vez suba el telón no pararán de suceder cosas estimulantes. Lo mismo encuentras una obra en la que las protagonistas son las manos que un grupo de músicos zíngaros que te invitan al funeral de su abuelo y no paras de reír.  Igual aparecen tres señoras subidas en una silla gigantesca contando sus historias que te enseñan a fabricar una bomba en la cocina de tu madre mientras te hablan del suicidio.