El Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) descubre las nuevas adquisiciones del pintor Juan Barjola (Torre de Miguel Sesmero, Badajoz, 1919 – Madrid, 2004) en una nueva exposición titulada ‘Juan Barjola. Gozo y tormento de la pintura’. En ella muestra 96 obras, de las 314 que tiene la pinacoteca extremeña, entre las que se encuentran las últimas 19 obras gráficas donadas por la familia del pintor, brindando así la oportunidad de ahondar en la obra de un artista que bebió de múltiples fuentes, pero creó un lenguaje propio y una personalidad artística particular.

En las 96 obras expuestas se incluyen óleos, tintas, serigrafías y dibujos de un artista incansable que se movió con seguridad por cualquiera de estos soportes. Las obras se encuentran divididas en las distintas salas de la primera planta del museo según las temáticas conocidas del artista: tauromaquias, rostros y cabezas, camerinos, perros y mataderos.

En este viaje por Barjola, el visitante apreciará un repertorio iconográfico salpicado de angustia, desolación y miedo, pero en medio de ello se puede vislumbrar la belleza. El título de la exposición hace alusión a la frase del crítico y amigo del pintor, Miguel Logroño, sobre la obra de este artista: “hay gozo y tormento en la pintura de Barjola”.

Los temas que trata el pintor extremeño tienen como base la violencia, la miseria, el abandono, el erotismo sin amor, la injusticia y la crueldad, abordados desde una mirada conmovida y en ocasiones desde la ternura y la compasión.

NUEVA ADQUISICIÓN: 19 OBRAS GRÁFICAS DONADAS POR LA FAMILIA DE BARJOLA

La consejera de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes en funciones, Victoria Bazaga, ha agradecido en la inauguración de la exposición a la familia del pintor las donaciones y ha destacado el valor de estas. Bazaga ha recordado que el propio Barjola ya contribuyó de manera decisiva a la colección fundacional del MEIAC, donando más de una treintena de obras cuando se abrió el museo. «Son gestos de generosidad que fortalecen el patrimonio cultural de Extremadura», ha señalado.

Barjola
Victoria Bazaga (izquierda) y Catalina Pulido en la inauguración de la exposición sobre Barjola en el MEIAC. Foto: Junta de Extremadura.

La nueva adquisición de 19 obras gráficas son en su mayoría serigrafías de los años 80 y cuatro litografías de los años 50. “Es muy interesante porque de estos años era de lo que menos teníamos”, según Catalina Pulido, directora del museo, quien recordó que el MEIAC posee la mayor colección de dibujos de Barjola, más de 200, todos ellos donados por el artista y su familia. Junto al Museo Barjola de Gijón, la pinacoteca extremeña cuenta con la mayor colección del pintor.

Buena parte de las serigrafías están relacionadas con la tauromaquia, un tema esencial en su obra. “Barjola no es un defensor de la tauromaquia, todo lo contrario, no es Picasso. Lo que él traslada de los toros es la violencia, el sufrimiento y el enfrentamiento. Él sólo presenció dos corridas de toros en su vida y le impresionó tanto que no volvió, le pareció un escenario de violencia que no podía soportar”, explica Catalina Pulido.

IMPRESIONES DE SU ENTORNO, SU PUEBLO EXTREMEÑO Y CARABANCHEL

Sobre todo, le impresionó el tercio de varas, el sufrimiento del caballo. Sus obras reflejan siempre el tercio de varas en escenas tumultuosas marcadas por la furia. “Sus representaciones se desarrollan como conjunto, el ruedo ocupa todo el espacio, los espectadores aparecen sin facciones definidas, como una masa sin forma que presencia la violencia”.

Barjola partió de su pueblo, Torre de Miguel Sesmero, para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Badajoz, pero se marchó en los años 40 y se instaló en Carabanchel, que en aquella época era el suburbio de Madrid. “Allí Barjola, una persona con una gran sensibilidad, conoció prostíbulos y mataderos, de los que extrajo temas dolientes, sórdidos y de violencia que plasmó en sus cuadros”.

En la exposición está presente otra de su temática, las cabezas y retratos apócrifos, ideados e inventado por el artista.  Rostros deformes que recuerdan a Picasso. También los camerinos, prostíbulos en los que muestra amasijos de cuerpos en espacios sórdidos.

Barjola
Detalle de una tauromaquia de Barjola.
EL LENGUAJE PROPIO DE BARJOLA

Los perros famélicos con grandes bocas y dientes forman también parte del universo de Barjola. “Son un recuerdo de su infancia en Torre de Miguel Sesmero, de una imagen que vio y le impactó mucho, un grupo de perros disputándose un burro muerto”, explica la directora del MEIAC.

Barjola es un representante de lo que se llamó la Nueva Figuración, “pero tampoco es puramente lo suyo eso”, según Catalina Pulido. En este sentido aclara que “la obra de Barjola bebe de todas las fuentes, toma de todo, es un poco surrealista en el gesto, es un poco expresionista a la hora del color, es un poco picassiano y cubista en la organización de planos, pero en lo que están todos los críticos de acuerdo es que creó un lenguaje tremendamente personal y fiel que se mantiene al margen de todas las corrientes de cada época durante toda su trayectoria”.

La exposición se completa con unos autorretratos del artista y con dos abstracciones que están fuera de su temática y que ha cedido el Museo Reina Sofía. Estas obras completan este recorrido por la obra de uno de los artistas más relevantes del siglo XX.

Guadalupe Leitón
Periodista

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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