Mirar de frente a los rostros del Turuñuelo es una experiencia única que transporta al visitante 25 siglos atrás en un viaje apasionante en el tiempo. Estas cinco figuras del siglo V a. C., halladas en el yacimiento del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) en 2023, han cambiado la historia conocida hasta el momento sobre Tarteso. Desde hace unos días son el centro de atracción del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, a donde han regresado tras su paso por el Instituto de Patrimonio Cultural de España y por el Museo Arqueológico Nacional. Son protagonistas de la recién inaugurada Sala de Protohistoria del museo extremeño, o Sala Tarteso como también se conoce, que alberga una colección de 400 piezas, de las que cerca de 150 se exponen al público por primera vez, procedentes de 5 yacimientos y 20 localidades de la provincia de Badajoz.
En la nueva Sala de Protohistoria, inaugurada el pasado jueves 8 de mayo por el rey Felipe VI y la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, los rostros del Turuñuelo se han dispuesto a una altura desde la que el visitante puede mirarlos cara a cara. ¿Qué intentan decirnos esos enigmáticos rostros? ¿A quién corresponden o a quién representan?
La imaginación del visitante es libre para poner historias a esas caras. Los investigadores constatan que estas figuras, esculpidas en altorrelieve sobre piedra arenisca, son únicas y de un gran valor histórico porque hasta que salieron a la luz creían que la cultura tartésica, considerada una de las primeras civilizaciones occidentales, sólo representaban motivos animales, vegetales o betilos (piedras sagradas).
“Se desconoce si estas piezas representan a dioses, a héroes o a habitantes de la zona, pero es la primera representación humana conocida de esa época tartésica”, según explica Javier Heras Castaño, director del Museo Arqueológico de Badajoz.
Los rostros del Turuñuelo poseen también un gran valor artístico por su calidad técnica. Ciertos detalles las hacen aún más singulares, como las arrancadas o pendientes que penden de las orejas de dos de ellas, así como el tocado o el casco que portan otras dos.

LA ESPERANZA DE COMPLETAR LOS ROSTROS DEL TURUÑUELO
Se muestran a los visitantes de frente y a una altura baja en una vitrina porque no es posible colgarlas o inclinarlas. Se ha optado por no pegar los fragmentos de cada rostro, “con la esperanza de que en un futuro pudieran aparecer otros restos que completen las caras”, según Javier Heras.
Los rostros del Turuñuelo son la atracción de la Sala de Protohistoria, que se ha abierto al público tras un año de obras de reforma y ampliación para acometer este nuevo proyecto de musealización.
El resultado es una sala moderna, dotada con nuevas tecnologías que incorpora recursos audiovisuales, producciones interactivas y contenidos adaptados a todos los públicos, como un rincón tiflológico para que las personas con problemas de visión puedan tocar las reproducciones de tres de las piezas más representativas.
En esta superficie de unos 150 metros cuadrados el visitante encontrará más de 400 piezas de los siglos VI al V a. C. que se han hallado en los yacimientos de Medellín; Palomar, en Oliva de Mérida; Cancho Roano, en Zalamea de la Serena; La Mata, en Campanario; y El Turuñuelo, en Guareña. “El 40 por ciento de ellas se exponen por primera vez”, según explica.
El espacio es versátil y diáfano, sin divisiones, por lo que hay una continuidad en el discurso y la visita es lineal. En la Sala se cuenta el modo de vida en la civilización tartésica a través de diferentes temas, como la economía, el ritual, la epigrafía o el poder y la muerte.

TEXTOS ESCRITOS EN UNA LENGUA AÚN NO DESCIFRADA
Así pueden apreciarse en la exposición ánforas que hablan del comercio, herramientas y piezas que explican la metalurgia del hierro y su impacto en las prácticas agrícolas y ganaderas. Artesanía y piezas cerámicas que reflejan el intercambio con mercaderes griegos y fenicios, ungüentarios de vidrio, orfebrería, detalles del cuidado personal y la vestimenta, o elementos funerarios.
Entre las piezas expuestas se encuentra los pies hallados en el Turuñuelo, la escultura griega más antigua de la Península Ibérica, fabricados con el mismo mármol que el Partenón de Atenas, procedente de las canteras del Monte Pentélico.
Se encuentra también en la colección un conjunto de inscripciones sobre piedra, algunas de las más antiguas documentadas en la Península Ibérica. Incluyen textos en signos tomados del alfabeto fenicio que dan testimonio de la temprana adopción de la escritura y de una lengua aún no descifrada. Entre ellas destaca la estela de Siruela, no sólo por su antigüedad sino porque tiene los textos en esa lengua más completos.
El director del museo explica que muchas de estas piezas se han encontrado después de la inauguración del museo, en 1989, por eso no se habían podido exponer hasta ahora.
“HABRÁ UN DIÁLOGO CONTINUO ENTRE LA SALA, EL YACIMIENTO Y LOS PUEBLOS”
La consejera de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes, Victoria Bazaga, ha visitado la exposición acompañada por el secretario general de Cultura, Francisco Palomino, los concejales de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Badajoz, Rubén Galea y José Antonio Casablanca, respectivamente, y los alcaldes de Guareña, Zalamea de la Serena, Higuera La Real, La Codosera y Medellín.
En su opinión, es un orgullo contar con una exposición como esta en Extremadura, que supone un “punto estratégico” para los investigadores y para el turismo a la ciudad de Badajoz y a Extremadura en general, así como a cada una de las comarcas donde aparecieron hallazgos relacionados con la cultura tartésica.
“Haremos que el diálogo sea continuo entre el propio yacimiento, los pueblos y esta Sala Tarteso”, según la consejera, quien agradeció el “trabajo coral” en el que han intervenido muchas personas para contar la historia de Tarteso en esta nueva sala.
Victoria Bazaga ha explicado que la estrategia del gobierno regional es “hacer que el patrimonio vuelva a casa y que seamos nosotros los que lo llevemos por el mundo a exponerlo».
El concejal de Turismo de Badajoz, Rubén Galea, ha agradecido a la Junta de Extremadura la inversión de cerca de medio millón de euros en el Museo Arqueológico de Badajoz, «ejecutada en tiempo récord», lo que calificó de “milagro administrativo”.
Ha recordado también que el Ayuntamiento de Badajoz está «volcado» en impulsar el turismo en la ciudad y ha recordado que la Asamblea de Extremadura ha pedido por unanimidad al Gobierno que utilice el aljibe del Museo Arqueológico de Badajoz para la ampliación de este, otro de los retos planteados para este edificio ubicado en el corazón de la Alcazaba pacense.

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