El Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) invita a un viaje a sus orígenes con motivo de su 30 aniversario. Y lo hace a través de la exposición ‘Variaciones sobre el panóptico. De cárcel a museo (1995-2025)’. La muestra, que podrá visitarse del 10 de abril al 30 de junio de 2025, recorre la memoria arquitectónica, artística y simbólica de este centro museístico que surgió en 1995 sobre los restos de la antigua prisión de Badajoz, construida según el modelo panóptico de Jeremy Bentham.
El núcleo central de la exposición lo integran 29 fotografías que Vicente Novillo realizó en 1990 del edificio y del interior de la cárcel poco antes de su desaparición, ya que en 1983 quedó abandonada tras comenzar a funcionar el nuevo centro penitenciario de Badajoz junto a la carretera de Olivenza. El fotógrafo captó en más de un centenar de imágenes la huella y el paso del ser humano por este centro de represión.
Además de la estructura del edificio, sus frías celdas desconchadas, sus puertas desvencijadas o el patio abandonado, Novillo recuperó cualquier atisbo de humanidad. “Rescaté historias de amor, de sexo, de odio… en un intento por reflejar el sufrimiento y la forma de comunicación y convivencia de aquellas personas recluidas”, según explica.
UNAS 3.000 PIEZAS FORMAN LA COLECCIÓN DEL MEIAC 30 AÑOS DESPUÉS
Estas 29 fotografías, reeditadas y ampliadas, han pasado a formar parte de la colección permanente del MEIAC, que en estos 30 años acumula un fondo de unas 3.000 piezas, entre cuadros, vídeos, esculturas, fotografías, instalaciones o arte en red.
La exposición recoge también una serie dibujos de Rufino Mesa, realizados en 1988, que capturan detalles más íntimos olvidados del lugar: objetos personales, mobiliario, grafitis y marcas de los reclusos, en una reflexión del artista sobre el lugar.
Completan la muestra obras de los artistas extremeños Luis Costillo y Alonso Gil Lavado, que interpretan el edificio como símbolo de control, encierro y resistencia.
De Costillo hay un libro de artista que bajo el título de ‘MSEC9…’ muestra doce collages realizados con las bolsas que el MEIAC regalaba a sus visitantes y su logotipo. En ellos muestra edificios imaginarios (una antigua factoría, un edificio neoyorkino, un castillo…) en los que está presente de alguna manera el museo.

LA ÉPOCA CARCELARIA DEL EDIFICIO VISTA POR DIFERENTES ARTISTAS
La otra obra de Costillo es ‘Nightclubbing’, en ella utiliza oscuras fotografías de la cárcel de Badajoz, aprisionadas en un marco metálico, a modo de rejas, jugando con iconografías existentes y reconocibles por el espectador.
De Alfonso Gil lavado se exponen tres dibujos de gran formato seleccionados de una serie que, a modo de bocetos de su obra ‘La celda grande’, muestra textos e imágenes de la época carcelaria del edificio mezcladas con pintadas presentes en las calles de Badajoz y zonas rurales de Extremadura.
‘Variaciones sobre el panóptico. De cárcel a museo (1995-2025)’ también rescata los ambiciosos proyectos concebidos para los espacios exteriores del MEIAC, pensados como lugares de encuentro ciudadano. Destacan las propuestas de Jaume Plensa (‘Proyecto Fronteras’, 1995), Pedro Cabrita Reis (‘Museu’, 1995) y Nacho Criado (‘Desplazamientos’, inspirado en la Divina Comedia de Dante) que, aunque no llegaron a materializarse, constituyen un valioso legado para integrar el arte en la ciudad y abrir el museo a la ciudadanía.
“EL MEIAC INCORPORÓ A EXTREMADURA A LA MODERNIDAD”
Aquel espacio de represión y sufrimiento se reconvirtió en un centro de creación contemporánea, de diálogo cultural y de memoria con la construcción de un museo cuyo proyecto arquitectónico fue encargado en 1989 al arquitecto José Antonio Galea. Construyó una nueva planta que respetó la forma panóptica original del edificio como elemento volumétrico y simbólico central. No se borró la historia de su uso anterior, sino que se resignificó desde el arte.
El 9 de mayo de 1995 fue inaugurado el MEIAC, fruto de una apuesta por la regeneración urbana, la modernización cultural y la recuperación del patrimonio desde una perspectiva crítica.
¿Qué ha sucedido en estas tres décadas en este espacio singular? La creación del MEIAC supuso “un salto a la modernidad, la incorporación de Extremadura al mapa nacional del arte contemporáneo, cuando entonces sólo estaban el Reina Sofía en Madrid, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona o el IVAM de Valencia”, explica Catalina Pulido, directora del MEIAC.
Hace tres décadas en Extremadura no existía aún el Museo Vostell Malpartida, aunque Vostell trabajaba ya en esta comunidad desde 1976, ni existía la Fundación Helga de Alvear, cuya colección se dio a conocer al público en el MEIAC en el 2005 en una exposición titulada ‘Miradas y conceptos en la colección Helga de Alvear’. Reunió una selección de 117 obras de 69 artistas internacionales de referencia.

UN COMPROMISO CON PORTUGAL Y AMÉRICA LATINA
“El MEIAC ha sido la locomotora que tiró del arte contemporáneo en Extremadura en todas sus facetas y el faro que ha alumbrado la recuperación, la producción y la promoción artística”, señala su directora.
En estos 30 años este espacio museístico ha recuperado un importante número de obras de destacados artistas que se marcharon de la región, como Juan Barjola, Timoteo Pérez Rubio, Isaías Díaz o Godofredo Ortega Muñoz.
El museo desarrolló además un importante papel con Portugal y con países de América Latina por su vocación iberoamericana. Se dotó de una colección de arte portugués cuando ni siquiera existía una colección así en Portugal. En 1999 presentó la colección del coleccionista Antonio Cachola, ‘Colección Cachola: arte portugués años 80-90’.
Desde 2019 mantiene el proyecto Campo Abierto/Campo Aberto, una iniciativa de cooperación territorial transfronteriza con la Fundación Eugenio de Almeida (FEA) cuyo objetivo es dar apoyo y visibilidad al trabajo de artistas nacidos o residente tanto en Extremadura como en el Alentejo portugués.
Desde sus inicios albergó exposiciones de arte iberoamericano a través de artistas como el filipino Manuel Ocampo, el pintor cubano José Bedia o la artista colombiana Natalia Castañeda.
DE TIMOTEO PÉREZ RUBIO AL ARTE DIGITAL Y LA ERA DE LA IA
A partir del año 2000 el MEIAC se incorporó a los nuevos tiempos. “Fue un momento clave en el desarrollo del arte contemporáneo porque se incorporaron nuevas herramientas que empezaban a utilizar los artistas para hacer sus creaciones, como internet y el arte en red”.
En 2008 produjo la exposición ‘El discreto encanto de la tecnología’ y puso también en marcha NETescopio, el archivo de arte digital del MEIAC, que incluye obras generadas en la red. En 2021, su exposición ‘Algoritmia: arte en la era de la inteligencia artificial’ mostraba las nuevas incorporaciones a este archivo.
Ese espacio que antaño fue lugar de represión ha visto reflejado los cambios de estéticas, de rumbo y de paradigmas de producción que se han sucedido a lo largo de estos años, tanto para artistas y teóricos como para las instituciones del arte. Se ha abierto al cine, a la música contemporánea y a la sociedad extremeña.
“Toda esta tarea de 30 años ha propiciado que se dinamice el arte contemporáneo en Badajoz y en Extremadura. Y que el MEIAC fuera de aquí tenga una gran relevancia y que artistas con importante trayectoria quieran venir a exponer aquí”, añade Catalina Pulido.

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