¿Quién fue Lucía Joyce? Poca gente conoce a esta mujer nacida en Trieste (Italia) en 1907 con una prometedora carrera de bailarina que se pasó 48 años de su vida encerrada en distintos sanatorios mentales. Fue la hija del célebre escritor James Joyce, que vivió y sufrió bajo la sombra alargada del genio paterno, de su entorno literario y la opresión y hostilidad familiar. Cristina D. Silveira, directora artística de Karlik Danza Teatro, pone el foco en esta figura femenina. El resultado de este trabajo, que le ha llevado dos años de investigación, es ‘Lucía Joyce. Un pequeño drama en movimiento’, que se estrenará en el 48 Festival de Teatro de Badajoz el 17 de octubre (teatro López de Ayala, 21:00 horas).

Cristina D. Silveira recibió un regalo, una novela sobre Lucía Joyce que despertó su interés y se adentró en la vida de esta bailarina no sin dificultad, ya que toda la correspondencia de ella con su padre y con su amante, el escritor Samuel Beckett, fue destruida por orden de su sobrino. No dejaron rastro de la mujer que murió encerrada en el sanatorio de Northampton (Inglaterra) en 1982. Apenas hay alguna biografía novelada.

A la directora y coreógrafa extremeña le atrajo su historia, según explica, por varias razones, no sólo por estar rodeada de muchos hombres importantes que influyeron negativamente en ella (hija de James Joyce, amante de Samuel Beckett, paciente del psicoanalista Carl Gustav Jung), sino porque además vivió el nacimiento de la danza moderna y por la relación de la salud mental y el arte, a veces tan unidas.

DANZA, FEMINISMO Y SALUD MENTAL

“Había muchos datos que me llamaban la atención, sobre todo ver cómo se truncan algunas carreras artísticas y algunas personas por no dejar paso a su genialidad”, señala.

La obra que estrena la compañía extremeña interesará a diversos públicos por todos estos temas. “Es una obra de danza-teatro fácil de seguir con una historia que emociona y despierta interés por alguien que se intentó silenciar por su entorno familiar, no sólo encerrándola sino destruyendo toda la información sobre ella”.

Lucía Joyce se formó en danza con Raymond Duncan (hermano de Isadora Duncan) y Margaret Morris, colaboró en el Ballet Mécanique de Leger y Man Ray y recorrió Europa bailando. En 1927 participó en ‘La petite marchande d’allumettes’ de Jean Renoir. La crítica llegó a escribir que, en el futuro, James Joyce sería recordado como “el padre de Lucía”. Pero ese futuro fue interrumpido, por la prohibición del padre (“la danza no es profesión para una Joyce”), los celos de su madre y la hostilidad del escenario literario.

La historia de Karlik Danza Teatro habla de la difícil convivencia con un genio cuando el papel de una mujer es apenas ser musa, pero no artista. “Jung decía que los dos, James y Lucía, estaban locos, pero que donde el padre flotaba ella se hundía”.

Lucía Joyce
Carla González representando a Lucía Joyce en el montaje de Karlik Danza Teatro. Foto: Jorge Armestar.
AUDIOVISUALES PARA NARRAR DELIRIOS

La bailarina Carla González Pérez da vida a Lucía Joyce mientras que Jorge Barrantes, que ha participado desde 2017 en varios montajes de Karllik, encarna a todos los personajes masculinos de la vida de la protagonista en este montaje. La actriz Meme Tabares interpreta a Lucía Joyce a los 75 años. La dramaturgia textual es de Itziar Pascual (Premio Nacional de Teatro para la Infancia y la Juventud)​ y la composición musical corre a cargo de Álvaro Rodríguez Barroso.

Cristina Silveira ha recurrido a cuatro audiovisuales, realizados por Cómicos Crónicos, para recrear la noche antes de la muerte de Lucía Joyce, cuando ella escribe una carta a su padre.  “Opté por los audiovisuales porque ella tenía delirios de observación, deliraba con que su padre estaba en una observación continua. Por eso todo el monólogo de Meme Tabares es mirando a la cámara”.

En medio de esos audiovisuales en el escenario transcurren los primeros años de Lucía como bailarina y su relación con su padre, un recorrido desde 1928 hasta su primer encierro en un sanatorio mental en 1936. “Se ve la simbiosis entre la musa, el genio, la danza de ella le inspira a él y él está en su proceso de escritura. Partimos de esa época y hacemos también un guiño a los inicios de la danza contemporánea”.

“LUCÍA JOYCE COMO BAILARINA ERA SUTIL Y BÁRBARA”

“Pasamos también por la relación de ella con Becket, que fue muy definitoria cuando él la dejó, fue un momento clave en sus desajustes mentales. Entramos en el clímax de la obra con un acontecimiento muy determinante, en el 50 aniversario del padre, tienen una trifulca familiar y Lucía le tira una silla a su madre, lo que lleva a su hermano a encerrarla por primera vez. Se suceden entradas y salidas de distintos sanatorios, el padre intenta curarla por sí mismo, y se aprecia una relación tóxica de dependencia entre padre e hija”, explica Cristina Silveira.

En toda la investigación que la coreógrafa ha llevado a cabo ha encontrado temas que subyacen pero que no están muy claros en las biografías, según afirma. “El tema del incesto está presente, pero no de una forma muy clara. Hemos partido de una historia novelada y hemos tomado una posición, porque no está todo contrastado”.

Para seleccionar a la protagonista se hizo un casting muy exhaustivo, ya que el personaje requería unas cualidades muy específicas, “tenía que ser de alto nivel. Se decía que Lucía Joyce era sutil y bárbara, y estas dos cualidades tan importantes teníamos que mostrarlas al público a través de Carla González”.

El público conocerá a dos mujeres: la Lucía mayor que está encerrada, una mujer fuerte que toma la decisión de enfrentarse a su padre en una carta con mucho dolor, y la Lucía joven en escena, un espíritu libre con ganas de vivir en la sociedad de las flappers, “una mujer rompedora, que quiere ser independiente de ese círculo familiar arácnido que empieza a cortarle las alas”. Hay una frase en la obra que define la situación: “en la casa de los Joyce artista no existía en femenino singular”.

El nuevo montaje de Karlik Danza Teatro lleva la marca de la casa, como sus obras anteriores se distingue por la forma de contar las historias, aunque cada espectáculo lleva su propio camino, según su creadora.

Las entradas para el espectáculo están disponibles en la web y la taquilla del teatro López de Ayala.

Fotos: Jorge Armestar

 

 

Guadalupe Leitón
Periodista

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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