‘Matancera’ es el nombre del espectáculo que la cantaora sevillana Rosario La Tremendita y la cantaora pacense La Kaíta presentarán en Badasom, el Festival de Flamenco y Fado de Badajoz, el 1 de julio. Pero también es una historia de dos mujeres y un mismo destino: el flamenco. Dos artistas viscerales, con una gran personalidad y un universo propio que han unido sus caminos de forma generosa y apasionada, casi en un gesto de sororidad, en esta propuesta musical. La Tremendita y La Kaita remueven, mezclan, trituran y procesan las entrañas del público en ‘Matancera’, desde la autenticidad, la sabiduría popular, la ironía y el sentido del humor.
La Kaita (Badajoz, 1960) es una leyenda del flamenco pacense, una figura emblemática de los tangos y jaleos extremeños. Miembro de la familia gitana de los Porrina de Badajoz. La Tremendita (Sevilla, 1984) además de cantaora destacada es compositora, productora, letrista y multiinstrumentista, una artista inquieta en continua búsqueda. Ha estado nominada dos veces a los premios Grammy Latinos y el próximo año presentará su séptimo trabajo discográfico.
¿Cómo surgió esta historia con La Kaita?
Para mí Kaita es un referente con el que he crecido y me he criado. Hace un par de años coincidimos en un festival y al verla se me vino a la cabeza cómo Kaita en el año 84, cuando yo estaba naciendo, estaba ella con la guitarra eléctrica y los Pata Negra. Me llamó la atención que dos generaciones tan diferentes en tiempo tenían las mismas inquietudes y esa libertad. Y luego surgió la propuesta de la Bienal de Sevilla, que me planteó poder hacer algo bonito con ella y ni me lo pensé. Era una oportunidad de sacarla de su zona y levantarla de la silla dejando esa libertad y ese sonido, esa forma de cantar de ella, de ser libre en su cante. La enredé y la metí en el lío. Recuerdo que ella me preguntó, ¿pero no hay guitarra? Y le dije: la guitarra y el bajo que va a haber va a ser el mío y nos va a acompañar un batería. ¿Pero qué estás diciendo Tremenda? (risas) Le dije: Kaíta, vamos a hacer algo bonito, que nos saque de la zona que conocemos. El resultado ha sido muy bueno. Hemos contado para ello con Verónica Morales en la dirección de escena, Andreu Fábrega en la iluminación… hicimos un equipo muy interesante y potente a nivel sonoro y de espacio escénico.
Ha dicho en alguna ocasión que ‘Matancera’ no es un concierto al uso.
No. Yo estoy empeñada desde hace muchos años en sacar el cante de la silla y de contar no sólo a través de la música y la voz, sino a través del espacio, de la dramaturgia, de la escena, la iluminación. Y en todos estos aspectos hicimos un trabajo muy interesante que va a ver el público, no es sólo un viaje sonoro sino también visual y se cuenta desde muchos lugares. Hay también proyecciones.
LA TREMENDITA: «‘MATANCERA’ ES TRADICIÓN Y EVOLUCIÓN”
¿Qué va a ver y escuchar el público de Badasom?
Va a sonar Triana y va a sonar Extremadura, que tienen dos tipos de cantes que tienen muchísima identidad y mucha personalidad. Vamos a tocar muchos tipos de palos. Desde los tangos y jaleos extremeños a los tangos de Triana. También por soleá, por tarantas, por bulerías, los fandangos del Porra, el fandango de Lucena…. Yo hago además un cante nuevo que viene inspirado en la farruca. Vamos a hacer un viaje y un recorrido por los cantes bastante interesante. Es un espectáculo en el que se verá tradición y visceralidad, pero también evolución y modernidad. Se verá la evolución, porque yo soy hija de mi tiempo al igual que Kaíta es hija de su tiempo.
¿De dónde surgió el título de ‘Matancera’?
Todo empezó viendo a La Kaíta comer. Estábamos almorzando y todavía no habíamos dado con el título. Observé ese salvajismo natural que tiene mi Kaíta y a mí que me encanta comer la casquería. Le dije a la directora de escena que el espectáculo se tendría que llamar casquería, y nos empezamos a reír. Le dimos varias vueltas a la idea. Y hablando de las vísceras, nos llevó a la sangre y de ahí a las matanceras, las mujeres que remueven la sangre en la matanza del cerdo.
¿Llevarán a Badasom el mismo espectáculo que se estrenó en la Bienal de Sevilla o va a haber cambios?
Es el mismo, pero con Kaíta siempre hay cambios. Se sigue el guion que se hizo para la Bienal, se mantiene la iluminación, la escenografía y el viaje musical, que ya está pensado, trabajado y hecho. Hemos llevado el espectáculo a varias ciudades, después de Sevilla hemos estado en Valladolid, en la Bienal de Flamenco de Madrid, en Londres… Pero en todos los espacios donde entra Kaíta hay una libertad absoluta y cada día es diferente. En los espacios donde yo me muevo también. Hay un hilo conductor, pero en cada función puede pasar de todo.

“KAÍTA ME LO HA PUESTO MUY FÁCIL, TUVO LA GENEROSIDAD DE CONFIAR EN MÍ”
¿Cómo ha sido trabajar con Kaíta?
Kaíta me lo ha puesto muy fácil a la hora de trabajar con ella, no me ha dicho a nada que no. De pronto me miraba raro, pero al segundo estaba ya metida en el rollo y pasándolo súper bien conmigo. Ella confió en mí, se puso en mis manos. Tuvo esa generosidad, con su edad y su trayectoria, de ponerse en mis manos, que soy más joven. Y yo lo he hecho con mucho cariño, he pensado mucho en ella. He tratado de sacarle el máximo partido a su cante, sin ponerla en ningún sitio donde ella no estuviera cómoda. Entonces el diálogo ha sido muy fácil. Y el equipo que tenemos también nos ha cuidado mucho a las dos. Aunque somos tres en escena hay 14 o 15 personas en la creación. Nos hemos sentido todos muy bien. Ha habido mucha generosidad, muchísima ilusión y le hemos puesto también mucha pasión. El cante de Kaíta es un sonido con el que yo me he criado y ella también ha sabido entender la nueva generación, de dónde venimos, y dentro de la dificultad se ha hecho un trabajo bonito del que yo me siento orgullosa y ella también.
Por casualidad, escuchando al grupo vasco Euskal Barrok Ensemble, me encontré con La Tremendita. ¿Qué hacía una trianera flamenca con una formación vasca de música antigua? (risas).
Colaboré en un disco que hizo Enrike Solinís con su grupo, ‘Subh’. Me fui al País Vasco y fue una experiencia muy interesante. Me gusta probar cosas nuevas. Pero más que ser una artista rompedora, como suelen decir, soy una persona muy curiosa, con muchas inquietudes, que me aburro mucho todo el rato y busco esa pasión y esas ganas de ilusionarme.
Y esa curiosidad le ha llevado por caminos muy diferentes.
Sí, sí. Me ha llevado a Enrike Solínís, pero también al cantante iraní Mohamed Motamedi, con el que hice ‘Qasida’, a la música electrónica… He trabajado con muchos géneros. En mi disco ‘Delirium Tremen’ trabajé con una Big Band de Jazz. He hecho cosas muy interesantes.
“MI NUEVO DISCO ES UN LABORATORIO DE CREACIÓN, INCLUYE NUEVOS PALOS”
¿Con qué otros músicos o músicas le gustaría compartir trabajo?
Siempre estoy en movimiento y siempre voy a estar abierta a compartir cosas con cualquier músico o música que me apasione y me sorprenda. Eso es lo que hace que una crezca. Me encantaría hacer una colaboración con una fadista, fado no he hecho nunca, y hay muchas mujeres muy interesantes que están haciendo cosas muy bonitas.
Tengo también muchas inquietudes por seguir explorando la tradición, el flamenco es un pozo sin fondo muy grande. Ahora que estoy produciendo mi nuevo trabajo con Dani de Morón, que verá la luz el próximo año, estoy buscando mucho en los orígenes y volviendo a mi raíz. Cada equis tiempo creo que hay que volver para seguir andando. A veces busca uno fuera lo que tiene dentro, pasa mucho.
¿Cómo será ese séptimo disco de La Tremendita? ¿Tiene ya nombre?
Es un trabajo donde hay cuatro bloques, se verá la raíz y la investigación, es un trabajo de laboratorio, de creación. Hay dos palos nuevos. Va a estar muy interesante, se va a ver mi trabajo con el bajo eléctrico, pero va a haber un sonido muy de guitarra, en el disco anterior no hubo guitarra. Estoy haciendo un proceso de creación de dos palos nuevos, uno se llama la tremolera, que no existe, y hay un estilo nuevo de petenera y uno nuevo de bambera. Me estoy centrando en la creación, anteriormente estaba más centrada en los arreglos y los nuevos sonidos. Hay una bulería muy interesante que canta mi abuela conmigo. Es un trabajo de cómo extraigo la raíz hasta que llega a ser un palo nuevo. No tiene nombre todavía el disco, a mí se me ocurren a última hora los nombres.
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