María Blanchard (Santander, 1881 – París, 1932) se abrió paso a pesar de las dificultades de su tiempo, a sus problemas de salud, a la guerra y la precariedad económica y consiguió posicionarse como la pionera del cubismo en un mundo de hombres en el París de principios del siglo XX. A pesar de su talento y del valor de su obra, fue silenciada durante años. El Museo de Bellas Artes de Badajoz (MUBA) reivindica a esta artista con la exposición ‘María Blanchard. Pintar el mundo desde dentro’.

La muestra, que puede visitarse hasta el 14 de junio, reúne 17 cuadros. 13 pertenecen a María y otros 4 son de artistas de su tiempo con los que se relación, como Juan Gris, Diego Rivera, Jacques Lipchitz y André Lhote.

Es la primera vez que se expone en Extremadura la obra de María Blanchard. La exposición, comisariada por María Toral, recorre desde su etapa cubista hasta sus últimas creaciones, en las que la artista volvió a la figuración tras la Primera Guerra Mundial.

UNA PINTORA DE GRAN SENSIBILIDAD Y MIRADA PROFUNDA

Se muestran pinturas, collages y pasteles en los que plasma su particular estilo, caracterizado por una gran sensibilidad y una mirada profunda. Los protagonistas de sus obras son personajes que se cruza por las calles de París, sobre todo mujeres y niños. ‘La bretona’, ‘La costurera’, ‘Niña orando’, ‘Mujer amamantando’, son algunos de los cuadros expuestos junto a ‘El borracho’, obra emblemática.

Las pinturas de María Blanchard se distinguen por el uso de colores intensos, composiciones bien equilibradas y una profunda expresión llena de sensibilidad que logra transmitir ternura y melancolía.

En España no hay mucha obra de esta artista, la mayor parte se encuentra en París y Bruselas. Las obras expuestas en el MUBA han sido cedidas por el Museo Reina Sofía de Madrid y colecciones privadas como Abanca, BBVA, Telefónica, Pérez Simón, Azcona y Santiago Ruíz.

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La presidenta de la Diputación de Badajoz, Raquel del Puerto, en la inauguración de la exposición de María Blanchard. Foto cedida por la Diputación de Badajoz.
MARÍA BLANCHARD, UNA ARTISTA RESPETADA POR PICASSO, GRIS Y LORCA

María Blanchard sufrió una deformidad física de nacimiento debido a una cifoescoliosis (doble desviación de columna vertebral), lo que condicionó su vida. Este problema le provocó una marcada joroba y una deformación en la cadera. Esto le causó continuos y fuertes dolores a los que tuvo que aprender a hacer frente, así como a las burlas que recibía por su aspecto.

Su padre, Enrique Gutiérrez Cueto, un intelectual que dirigió un diario liberal en Cantabria “vio que su salida sería tener su propio mundo interior y la apoyó en su formación artística. Estudió con los mejores maestros del momento, consiguió varios premios y una beca para ir a París, aunque se fue a esta ciudad con grandes penurias económicas”, según María Toral.

Consiguió introducirse en el circuito cultural de la capital artística por excelencia. En París se relacionó con los grandes nombres de la pintura de la época como Diego Rivera o su gran e inseparable amigo Juan Gris, convirtiéndose en pieza fundamental e irremplazable del movimiento cubista. Estos artistas, además de Picasso e incluso Federico García Lorca, elogiaron el trabajo de María. También el galerista de Pablo Picasso y de Juan Gris, Léonce Rosenberg, se fijó en ella.

DEL OLVIDO A LAS GRANDES PINACOTECAS

“María Blanchard participó en la Bienal de Venecia con la Escuela de París y se convirtió en una de las máximas representantes del cubismo dentro de la historia del arte”, añadió la comisaria.

En vida sólo se hizo una exposición con su obra, tuvo lugar en Madrid en 1915 y estuvo organizada por Ramón Gómez de la Serna, que la tituló ‘Los pintores íntegros’, “pero fue clausurada por escandalosa, porque no se entendió ese tipo de pinturas cubistas. Y María volvió a París, donde falleció”.

Sus últimos años estuvieron marcados por graves problemas de salud y dificultades económicas que le llevaron a tener una vida cada vez más discreta. Pero, a pesar de todo, nunca dejó de pintar. Falleció en 1932 a los 51 años y, aunque su obra se vio relegada a un segundo plano durante mucho tiempo, con el paso de las décadas museos, exposiciones e historiadores han ido reconociendo y recuperando su obra.

UNA REIVINDICACIÓN A MARÍA Y A TODAS LAS ARTISTAS SILENCIADAS

No es casualidad que esta exposición se inaugure en la víspera del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, “es algo intencionado”, según la presidenta de la Diputación de Badajoz, entidad que gestiona el MUBA, Raquel del Puerto.

En su opinión, “esta muestra es una reivindicación a María Blanchard, una mujer valiente que decidió ocupar su lugar en el mundo del arte, pero también a todas esas mujeres artistas que a lo largo de la historia han quedado silenciadas. Pintoras, novelistas, poetisas, artistas, modistas…”.

Raquel del Puerto invitó al público “a descubrir a una de las grandes figuras del cubismo y a reivindicar la trayectoria de una artista que, con su talento y determinación, abrió camino a generaciones posteriores de mujeres creadoras. Espero y deseo que muchas niñas tengan a María Blanchard como referente”.

También destacó el compromiso de la Diputación de Badajoz con la cultura y la igualdad. En este sentido recordó las iniciativas impulsadas para visibilizar la creación artística femenina. En esta línea, el MUBA ha acogido en los últimos años exposiciones dedicadas a artistas como Teresa Romero o María Ruiz Campins, dentro de una estrategia que busca reconocer la aportación de las mujeres a la cultura.

 

Guadalupe Leitón
Periodista

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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