Las editoriales participantes en la I Muestra de Editoriales Extremeñas, celebrada en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) de Badajoz, coinciden en que el talento, la vocación y el esfuerzo no bastan si las publicaciones no llegan al público. El primer paso en su camino hacia la visibilidad ha sido la celebración de esta muestra, que ha reunido a diez editoriales independientes procedentes de Azuaga, Mérida, Collado de La Vera o Cáceres.
Los participantes han mostrado su satisfacción con esta iniciativa que desde hace mucho tiempo reivindicaba la Plataforma de Editores de Extremadura y que ha contado con el respaldo de la Junta de Extremadura a través de la Editora Regional.
Cristina Medrano, de Cuatro Hojas, recuerda que, aunque cada editorial nace de modelos distintos, unas son empresas y otras asociaciones sin ánimo de lucro, “el objetivo común de todas es que se conozca lo que se está editando en Extremadura y la calidad literaria que hay. No tenemos que envidiar a otras regiones, pero tenemos dificultades para competir con las grandes editoriales”.
“Editan muy bien, pero luchan contra un gran gigante”, explica Antonio Girol, director de la Editora Regional Extremeña, quien defiende la necesidad de apoyar a estos proyectos para que puedan salir de sus círculos habituales y llegar a nuevos lectores. La institución pública que dirige, fundada en 1984, ha asumido el papel de acompañante de una iniciativa que aspira a consolidarse.
Para esta primera edición se eligió Badajoz “porque es una ciudad que tiene una feria del libro muy consolidada, hay unos cuantos clubes de lectura también muy potentes, y nos parecía bien empezar por la ciudad más grande para que la gente conozca lo bien que se edita en Extremadura y el esfuerzo que supone editar un libro”, añade Girol.

POR AMOR AL ARTE
Más que una feria convencional, la muestra ha buscado acercar al público el trabajo que hay detrás de cada publicación. Novela, poesía, cuento, cómic, ensayo, patrimonio e historia han convivido en una jornada que, además de la exposición y venta de libros, ha ofrecido al público talleres, cuentacuentos, firmas y encuentros con autores y editores.
Las pequeñas editoriales independientes extremeñas existen, como reconocen muchas de ellas, “por amor al arte”, una expresión que resume tanto su compromiso cultural como las dificultades a las que se enfrentan. Para quienes viven la edición desde dentro, el esfuerzo va mucho más allá de sacar un libro a la calle.
Junto a editoriales veteranas como La Luna Libros o Norbanova otras más recientes como Stela Literaria, que surgió en 2022, o La Experiencia, que sólo ha cumplido un año de existencia, han compartido este espacio de encuentro entre profesionales del sector editorial.

UNA LUCHA POR LA VISIBILIDAD
“Necesitamos competir de otra manera y hay que empezar por tener visibilidad”, según Cristina Medrano, quien recuerda que, aunque Extremadura atraviesa, a su juicio, un buen momento literario, “la calidad no siempre se traduce en reconocimiento”.
Esa falta de recursos se percibe especialmente en el día a día. En las pequeñas editoriales, explica Medrano, sus responsables hacen de todo. “Somos mujeres y hombres orquesta que hacemos de todo, desde corregir y maquetar textos hasta preparar paquetes y organizar presentaciones”.
La experiencia de Ana Crespo, de La Luna Libros, confirma que las dificultades no son nuevas. Con 33 años de trayectoria, esta veterana editorial de Mérida publica obras de los autores más relevantes de Extremadura asumiendo los costes de edición. “Es muy difícil sobrevivir”, reconoce. A su entender, el problema no reside en el talento, sino en la distribución, la difusión y la publicidad, ámbitos en los que las pequeñas empresas no pueden competir en igualdad de condiciones con los grandes sellos.
Crespo considera que el nivel y la calidad de los escritores e ilustradores extremeños les permitiría competir en el ámbito nacional si no fuera por las dificultades de las editoriales.
PUBLICAR TAMBIÉN ES ACOMPAÑAR
La I Muestra de Editoriales Extremeñas ha permitido conocer proyectos que entienden la edición como algo más que imprimir libros. Es el caso de la Asociación Cultural Márgenes, de Cáceres, integrada por cuatro docentes de Secundaria jubilados. Ángel Cepeda explica que el propósito de esta editorial es ayudar a autores que recurren a la autoedición y necesitan orientación. “No queremos publicar por publicar”, resume. “Nuestra experiencia como profesores de inglés y lengua y literatura, y como grandes lectores, puede serles de utilidad”.
También desde la Asociación Cultural Norbanova, con dos décadas de trayectoria, Pilar López Ávila reivindica la necesidad de dar espacio tanto a autores noveles como a escritores consolidados. La presidenta de esta asociación considera que iniciativas como esta Muestra de Editoriales Extremeñas debería repetirse en otras ciudades extremeñas para que el público descubra el trabajo que realizan.
Stela Literaria, de Azuaga, comparte esa filosofía de acompañamiento. Lola Moruno explica que esta asociación ayuda y mima a los autores, “si nos piden que les ayudemos con las correcciones y que les acompañemos en sus primeras presentaciones ahí estamos, para que la experiencia les resulte satisfactoria”.
LIBROS QUE CONECTAN DISCIPLINAS
La creatividad también se manifiesta en proyectos que unen literatura, ilustración, música y formación. La Experiencia Libros, vinculada a la Escuela de Diseño Superior de Mérida, trabaja con estudiantes de diseño en publicaciones ilustradas. Mariate Macías Puig destaca el valor de esa colaboración, que permite a los alumnos participar en proyectos reales.
Desde Collado de la Vera, una pequeña localidad de menos de 300 habitantes, Pilar Romero dirige Infancia Empoderada, especializada en álbum ilustrado infantil. Creó la editorial en 2021 por su curiosidad por conocer todo el proceso editorial por dentro y cubrir una necesidad que detectaba en la región. Su apuesta es clara: “trabajar con ilustradores profesionales y mantener la edición tradicional, frente al uso de la inteligencia artificial”.
Otras propuestas completan el mapa editorial extremeño: Habla de Arte combina patrimonio, divulgación cultural, literatura, ilustración y música; mientras que ExTreBeO lleva dos décadas ofreciendo una puerta de entrada a autores que comienzan su trayectoria con el cómic; y Letras Cascabeleras dinamiza la cultura además de editar libros.
