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El mundo de la Cultura vivió en este 2020 un hecho insólito: la aprobación de la Ley de las Artes Escénicas de Extremadura, una ley única en el panorama nacional que surge para dotar de una normativa específica a una actividad y uno de los sectores más dinámicos y a la vez más vulnerables.

En medio de una pandemia de Covid-19, que azota sin piedad también al sector cultural, La Ley 6/2020 de las Artes Escénicas de Extremadura llegó a este mundo el 1 de diciembre de 2020 sin el amparo o cobijo de otra ley similar. Ninguna comunidad autónoma cuenta actualmente con una ley de las artes escénicas.

Crearla ha sido un trabajo arduo y complejo en el que han participado todos y cada uno de los integrantes del sector, además de las Diputaciones de Cáceres y Badajoz, la FEMPEX y la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD).

“Hacer una legislación de algo tan intangible costó mucho, sobre todo convencer a las personas ajenas al mundo de la Cultura, que ni lo entendían ni lo veían necesario”, recuerda Toni Álvarez, directora del Centro de las Artes Escénicas y la Música de Extremadura (Cemart) y coordinadora de la Mesa de las Artes Escénicas que elaboró la ley. Incluso la propia definición de “artes escénicas” tuvo sus complicaciones.

La Ley de las Artes Escénicas, un compromiso con el sector

La tarea de la Mesa de Trabajo comenzó, según recuerda, una vez se llegó a la conclusión de que no se trataba sólo de un sector “sino de un sistema, el sistema escénico, donde está lo tangible y lo intangible, lo cuantificable y lo objetivo”.

La creación de la Ley de las Artes Escénicas de Extremadura estaba incluida en el programa electoral del PSOE en la convocatoria de 2015 y fue un compromiso adquirido por el propio presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, con el sector cuando asumió las competencias de Cultura, adscrita entonces a Presidencia.

Los documentos en los que se ha apoyado la mesa de trabajo han sido el Plan Director de las Artes Escénicas de Extremadura de 2007 y el borrador de Ley del Teatro que presentó la Asociación de Directores de Escena de España (ADE), con Juan Antonio Hormigón a la cabeza, al Ministerio de Cultura, pero que finalmente no prosperó.

Después de tres años de trabajo, finalmente, el 14 de noviembre la Asamblea de Extremadura aprobó la Ley de las Artes Escénicas de Extremadura con el apoyo de todos los grupos parlamentarios salvo el del Partido Popular (PP), que se abstuvo.

Toni Álvarez, directora del Centro de las Artes Escénicas y la Música de Extremadura (Cemart).

Las artes escénicas, algo más que espectáculos

La Ley de las Artes Escénicas de Extremadura establece el marco jurídico del sistema de las artes escénicas y su actividad en esta región: la producción, la promoción, el fomento, la distribución y la exhibición de las Artes Escénicas, siempre defendiendo y promocionando la identidad y la diversidad cultural de Extremadura.

Toni Álvarez se siente satisfecha porque considera que al final se ha conseguido un documento que recoge “la filosofía y el sentir de creadores y público, y eso es lo más difícil de reflejar, así como la justificación de por qué necesitamos que las artes escénicas tengan una ley que las proteja, y las fórmulas y mecanismos para desarrollar este sistema”.

Según recuerda, “las artes escénicas son algo más que un espectáculo que llega y se va, es una actividad permanente en nuestra comunidad autónoma y eso lo demuestran los teatros milenarios que tenemos, como los de Regina, Medellín o Mérida, espacios para la actividad escénica que cuando se conciben no son sólo para la representación teatral, ahí también se hacen transacciones comerciales, hay un mercado alrededor…”.

‘Comedia en negro’, el último montaje teatral de la compañía extremeña Suripanta Teatro.

La creación de nuevos órganos

El hecho escénico va más a allá del espectáculo y por eso en la Ley se contempla la creación de un Consejo Asesor de las Artes Escénicas,  que será el foro donde participarán todos los implicados en el sistema, desde el público y las empresas hasta los creadores y las instituciones gubernamentales y no gubernamentales.

También se creará, según recoge la Ley, una Comisión Interadministrativa de Coordinación de las Políticas Púbicas que será un órgano colegiado de participación administrativa para la colaboración, coordinación y cooperación entre la Administración autonómica y las entidades locales.

Extremadura ya cuenta con varios programas y ayudas, como el de la Red de Teatros de Extremadura, destinadas a las artes escénicas, pero la Ley, según la directora del Cemart “es el paraguas que recoge todo lo que implica el sistema escénico”.

“Una ley viene a darnos la seguridad y la tranquilidad de que no va a desaparecer el hecho escénico porque no esté en el programa político del gobierno de turno, que perdurará en el tiempo”, añade.

Las primeras tareas al amparo de la nueva Ley

También se creará el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Extremadura, que se ocupará de la conservación, el estudio y la divulgación de los bienes escénicos en todos sus formatos.

La Mesa de Trabajo del borrador de la ley se volverá a reunir para empezar a trabajar en las primeras tareas: la inclusión de las Residencias Artísticas y las Compañías residentes, que aún no están desarrolladas.

También se trabajará, según Toni Álvarez, en la convocatoria de ayudas a las salas privadas. “Todas las convocatorias de ayudas que existen seguirán saliendo, no se van a parar ipso facto”.

 

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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