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Quién no ha imaginado alguna vez cómo habría sido Lorca en su vejez, qué nuevos poemas nos habría regalado, a quién votaría o de quién estaría enamorado… ¿Se habría casado? Siempre despierta interés cualquier aspecto o detalle de la vida del autor de ‘Los sonetos del amor oscuro’. De nuevo nos lo devuelve a la vida el teatro. En esta ocasión el teatro extremeño. La productora cacereña Ex3 Producciones estrena el 1 de abril en el Gran Teatro de Cáceres ‘El último amor de Lorca’, un texto del dramaturgo extremeño Miguel Murillo que lleva al escenario la relación que mantuvo Lorca antes de su muerte con un jovencísimo Juan Ramírez de Lucas (1917-2010). El actor J.C. Corrales, también productor de la obra, se mete en la piel de este Lorca enamorado.

Dirigida por José A. Raynaud, la obra reconstruye una parte de la biografía de Lorca en su última etapa, desde que conoce a Juan Ramírez de Lucas en el club de teatro Anfístora en 1934 hasta su muerte el 18 de agosto de 1936 fusilado por el bando sublevado contra la República. Hasta el 2010 el último y gran amor oficial de Federico García Lorca fue Rafael Rodríguez Rapún, cuya figura fue recuperada por el dramaturgo Alberto Conejero y el director Pablo Messiez en la obra ‘La piedra oscura’. Rafael murió tras ser herido en el frente un año después que Lorca. Tenía 25 años.

La muerte de Juan Ramírez de Lucas en el 2010, que ejerció como escritor y crítico de arte, desveló ante la opinión pública el romance de ambos, aunque era conocido por el círculo más cercano de Lorca. Juan dejó en su herencia materiales que dieron fe de este amor, un diario, dibujos, poemas y una carta que le envió el poeta un mes antes de su muerte. Él tenía entonces 19 años y Federico 38.

“Juan fue su último amor y una de las razones de su muerte. Lorca tenía la posibilidad de marcharse de España y no lo aprovechó, la causa parece que fue, como se cree, su amor por Juan, él es la razón por la que se queda y no se marcha”, señala Miguel Murillo. Al parecer, el poeta se marcha a Granada mientras Juan va Albacete para convencer con su hermano a su padre para que le firme el permiso para salir de España con Federico, ya que aún no tenía la mayoría de edad, en esa época no se alcanzaba hasta los 21 años. Pero ese permiso nunca llegó. La última carta que recibió de Lorca era del 18 de julio de 1936 y en ella Federico le escribía con la esperanza de volver a encontrarse pronto con él. Lo que nunca sucedió.

“Me pareció una historia maravillosa y le pedí a Miguel Murillo que escribiera un texto que contara esta historia, muy triste pero muy bonita”, explica J. C. Corrales, que con este papel retoma un registro más dramático y menos habitual en él. “Me apetecía mucho dar este giro interpretativo”, señala.

‘El último amor de Lorca’ muestra no sólo la historia de amor, también recrea el entorno social y político en el que se movía Lorca, así como su círculo. La obra ha reunido en el escenario a siete actores que encarnan a amigos y conocidos del poeta, como la actriz Margarita Xirgu (Concha Rodríguez); la directora del club de teatro Anfístora, Pura de Ucelay (Ana Franco); el actor Andrés Morales (Rüll Delgado); la cupletista Maruja Argüelles (Raquel Palma), Otoniel Ramírez Lucas, hermano de Ramírez de Lucas (Javier Herrera) y el propio Juan Ramírez de Lucas, interpretado por Miguel Pérez Polo.

El último amor de Lorca

En la obra se refleja el contraste entre la vida al final de la República y el inicio de la guerra civil. “Impresiona bastante ver cómo todo se trunca de un día para otro”, según Corrales, quien asegura que al principio tomó este personaje como uno más, “pero cuando fui consciente me di cuenta de la importancia y de la gran responsabilidad, me dio mucho respeto”. Meterse en la piel de Lorca y sentir lo que él estaba viviendo está resultando ser una experiencia única para este actor extremeño, “la dirección ha conseguido que sea un gustazo”, añade. “Hemos llorado mucho en los ensayos al ponernos en la situación de lo que estaba pasando en el 36”.

LORCA MURIÓ ENAMORADO      

El público va a encontrar en ‘El último amor de Lorca’ a un Lorca adulto, humano, y sobre todo muy cercano. “Siempre se le ha presentado como un poeta y dramaturgo algo triste, rodeado de la luna, la sangre, el agua…y toda su simbología, pero viendo su vida y documentándonos se descubre también a un Lorca divertido, extrovertido, simpático, bromista y sencillo, el Lorca de las carcajadas, el Lorca cotidiano, no el mitificado”, explica.

El amor con Juan Ramírez de Lucas está presente, también el amor sensual y sexual, “pero Lorca no merecía caer en el morbo y convertir su relación en algo mundano, el amor y la relación se presenta de la forma más natural y normalizada”, según Corrales. Una escena con un tango que bailan los dos amantes muestra toda la sensualidad sin necesidad de mostrar escenas de cama.

La obra recoge también otros avatares que vivió en la última etapa de su vida, “como los atentados que sufrió en su propia casa y en un tablao flamenco de Madrid por parte de la extrema derecha y los preliminares de la guerra civil”, según Murillo. “No es sólo una historia de amor, la obra también se centra en el ambiente en el que se movía, el clima y la atmósfera de aquellos momentos y el riesgo que sufría el escritor estando en Madrid”.

Murillo recuerda que cuando se produjo el alzamiento el 18 de julio del 36 Margarita Xirgu le pidió a Lorca que se marchara a América con ella porque corría peligro en España, “pero no se marchó, entre otras razones para no estar separado de ese muchacho que no podía llevar porque no era mayor de edad”.

El dramaturgo extremeño sostiene que “por encima de las cuestiones amorosas estaba su sentencia de muerte dictada por el fascismo” y añade que Lorca procuró mantener la calma y la serenidad ante sus amigos y su gente, “y fue esa calma la que le llevó a la muerte”.

El último amor de Lorca

Corrales cree que Juan Ramírez guardó este secreto durante toda su vida “porque se sintió siempre culpable de la muerte de Federico, por eso nunca se supo de la relación hasta su fallecimiento. El círculo cercano a Lorca sí la conocía pero todo el mundo lo silenció porque Juan decidió no contarlo, fue su primer amor, un amor de juventud y ni más ni menos que con Lorca”.

A Lorca no le podía faltar la música, a él que le gustaba tanto. Dicen los expertos que el poeta quiso ser músico antes que literato. Estudió piano y fue alumno de Manuel de Falla. Su obra y sus versos están llenos de música. Por ello uno de los elementos destacados de este montaje es la música, los actores cantan en directo. El personaje del poeta junto a otros de ‘El último amor de Lorca’ abre la obra con ‘Anda jaleo’.

La composición musical a cargo de David Lerman, que cuenta con varios discos de oro, la escenografía de Nacho Lobato, la iluminación de David Pérez y el conseguido vestuario de Pepa Casado, que ha recuperado piezas auténticas de la época y ha adaptado trajes de las firmas de Armani o Gucci para el vestuario de Lorca, han recreado el ambiente de los últimos meses de Lorca con su joven enamorado.

 

Guadalupe Leitón
Periodista

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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