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Como si de una ventrílocua se tratara, Ana Hernández San Pedro utiliza muñecas articuladas para proyectar lo que lleva dentro. La muñeca es el vehículo y la excusa que utiliza esta pintora cacereña para contar historias del universo femenino en todas sus facetas, la sensualidad, el miedo, las inquietudes, los problemas… La artista expone por primera vez en Badajoz, donde además estrena una nueva colección de pinturas bajo el título de ‘Omnia Vanitas’, que se mostrará en el Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura (COADE) del 15 al 30 de noviembre. En esta entrevista nos habla de la evolución de su obra.

La mujer es el centro de la obra de Ana Hernández San Pedro. Sus muñecas, sexys, fuertes, únicas, libres y desafiantes a los ojos del espectador se muestran cargadas de detalles, peinados imposibles, insectos-joya increíbles o calaveras de porcelana. Su estética simbólica y misteriosa representa un complejo mundo interior. Los cuadros de Ana Hernández San Pedro invitan a la reflexión, desde la ironía y la inteligencia.

Hasta llegar a este punto, ha realizado un largo e  intenso recorrido. Al igual que sus muñecas, la artista ha visitado mundos y vivido experiencias que ahora cuenta a través de sus cuadros. Siendo muy joven dejó todo, incluidos sus estudios de Filología, y se marchó a Italia para dedicarse enteramente a la pintura. “Fue una vuelta de tuerca. Siempre quise hacer arte, pero mi familia no le veía mucha salida y además en mi familia todos dibujaban muy bien, con lo cual que yo dibujara bien tampoco era algo que llamara mucho la atención. Lo que sí me caracterizaba desde pequeñita era la imaginación, que se veía ya en mis pinturas”, relata.

Decidida a entregase por completo a este arte, la cacereña se instaló en la ciudad italiana de Paestum, donde  la magia de su ambiente artístico y su maestro le proporcionaron todo lo que estaba buscando. Su primera exposición en Italia fue en 2002 y desde entonces su carrera fue ascendente. Expuso en Roma y en Florencia, y tenía contratos con galerías, pero… asuntos personales la obligaron a abandonar su vida italiana.

En 2011 la pintora regresó de nuevo a España, para instalarse en Cáceres, su ciudad natal. “Me vine con todas las consecuencias y con mucho miedo, porque allí iba ascendiendo y aquí no era conocida como artista. Pero afortunadamente tuve mucha suerte, recuperé el tiempo perdido y he ganado con el cambio en todos los sentidos”.

Ana Hernández San Pedro
Ana Hernández San Pedro trabajando en su estudio.

Ana Hernández San Pedro agradece el apoyo y el cariño que desde el principio le han mostrado los cacereños. En esta ciudad le concedieron el Premio Pop-Eye 2014, que se suma a otros internacionales como el Cilento Donna 2012 o el Premio Speciale Arco Baleno 2017, que ha reconocido recientemente su calidad y su trayectoria artísticas. También le encargaron el cartel del Festival de Teatro Clásico de Cáceres y el del Festival Internacional de Poesía y ha realizado numerosas exposiciones. “Me siento muy satisfecha, mi obra ha evolucionado y ha crecido mucho, y esto te lo da la libertad y el buen rollo de estar en un sitio donde se te quiere y te aprecian”.

Al poco de regresar, le esperaba a la pintora otra importante parada en su camino artístico: La Feria Internacional de Arte Contemporáneo que cada año celebra el Museo del Louvre. Su galerista italiano la había incluido con otras artistas en este proyecto y no sólo fue una vez, sino dos.

“Fue una satisfacción que me seleccionaran y que la comisión del Louvre considerara interesante mi trabajo. Expuse en la edición de 2012 y en la de 2013. Estar en el Louvre me dio publicidad, caché y visibilidad, mi obra estuvo no sólo expuesta a  miles de turistas y visitantes sino también de muchas galerías. Ha significado bastante para mí, ha supuesto que alguna obra mía haya quedado en manos de algún parisino o algún japonés”.

ANA HERNÁNDEZ SAN PEDRO ESTRENA ‘OMNIA VANITAS’

No siempre Ana pintó muñecas, no. “Las muñecas es  donde yo siempre he querido llegar”, señala. Su obra inicial era bien distinta a la actual, estaba totalmente desprovista de presencia humana, eran paisajes desérticos, formados casi todos por desiertos y trapos rojos colgados de árboles. Poco a poco fue introduciendo figuras, “pero nunca he dibujado una mujer, sino figuras femeninas. Al principio los cuadros tenían formas de tronco de árbol, luego fue pasando a figuras de dunas con forma de mujer, siempre he trabajado sobre la figura de la mujer”.

Su primera muñeca,  que no fue una muñeca sino una marioneta, la realizó antes de venirse a España. “Fue entonces cuando paré de pintar un momento y dije: aquí es donde quería llegar. Por fin he encontrado la protagonista de lo que quiero expresar en mi obra. Fue un paso para mí muy complicado, pero decidí que ese iba a ser el hilo conductor que iba a seguir mi obra y por el que iba a ser reconocible y reconocida”, explica.

Sus muñecas son articuladas, pero muy humanizadas, cada una de ellas cuenta una historia diferente en un cuadro distinto, en el que los detalles y los pequeños objetos son muy importantes, algunos muy recurrentes, como las cerraduras, las llaves o las joyas. También el mar tiene una gran presencia en su obra.

A Ana Hernández San Pedro no le gusta hablar de un estilo concreto, porque su obra, según dice, no está insertada dentro de un estilo solo, aunque ella misma se define como una de las representantes del Surrealismo-Pop y el NeoBarroco. Tampoco suele desentrañar los misterios que esconden cada uno de los objetos y los detalles que acompañan a cada cuadro y que crean un ambiente onírico, prefiere dejar que el espectador juegue con su imaginación y que acceda con la llave a descubrir el universo femenino.

En esta nueva exposición que estrena en el COADE incorpora en sus cuadros numerosos  elementos nuevos, recogidos de lo que fueron los Omnia Vanitas, los antiguos bodegones que se hacían en el siglo XVIII y que hacían referencia a la caducidad de la vida, que todo es vanidad.

“Esos cuadros, que sobre todo eran flamencos, tenían muchas calaveras,  joyas, burbujas… haciendo alusión a la vanidad del mundo que nos rodea, para explicar al final que la muerte nos llega a todos por igual. He cogido ese tema y he metido muchos elementos de esos en mi obra, pero desde el punto irónico que tienen mis obras, para decir que sí, que todo es vanidad, pero también tiene sus cosas positivas la vanidad y la belleza, no todo tiene porqué ser caducidad porque una obra de arte no muere nunca”.

Esta exposición, que lleva el título de ‘Omnia Vanitas’, contiene doce de estas obras inéditas de las 22 que se exponen, las otras diez pertenecen a su anterior colección ‘Mi interior con vistas’, que ha recorrido numerosos puntos de España en  2017. En esta nueva producción, las muñecas son de mayor tamaño, porque casi todas presentan un hueco en el estómago donde a su vez hay otros mundos y otras muñecas más pequeñas. “Son cuadros más complicados, en los que se aprecia una evolución en mi estilo, en sólo un año, dando paso a otros mundos y otros universos”.

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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