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La cantaora Rocío Márquez (Huelva, 1985) se estrena el 8 de julio en el Festival de Flamenco y Fado de Badajoz, donde compartirá escenario con la cantante portuguesa Katia Guerreiro. La artista onubense presentará su último disco ‘Visto en el Jueves’, con el que obtuvo el pasado año el prestigioso premio Les Victoires du Jazz al mejor álbum de ‘Músicas del Mundo’, convirtiéndose en la primera artista española y el primer disco de flamenco en recibir dicho galardón.

Rocío Márquez no es una artista flamenca, es artista y flamenca. Su personalidad inquieta y curiosa la ha llevado a adentrarse en otros territorios musicales y a compartir proyectos y experiencias con músicos como Fhami Alqhai, Jorge Drexler o Enrike Solinís. Respeta y admira la tradición flamenca al mismo tiempo que traspasa los límites de esa tradición. Es también una estudiosa e investigadora. Doctora cum laude por la Universidad de Sevilla con su tesis ‘Técnica Vocal en el Flamenco’ y docente en un máster interuniversitario.

La última vez que visitó Badajoz fue en 2017, cuando abrió en el teatro López de Ayala  con el violagambista sevillano de ascendencia siria-palestina Fahmi Alqhai el IX Ciclo de Música Actual de Badajoz organizado por la Sociedad Filarmónica de Badajoz y el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM). Presentaron ‘Diálogos de viejos y nuevos sones’, un original proyecto de flamenco y música antigua que obtuvo el Premio Giraldillo a la Innovación Musical en la Bienal de Flamenco Sevilla el año antes.

El 8 de julio regresa de nuevo a Badajoz con ‘Visto en el jueves’, un proyecto que surge del concepto de la reutilización y el reciclaje de la música, y de la reflexión sobre la vida útil de la música. A Rocío Márquez le gusta hablar de conceptos, proyectos y experiencias más que de discos.

‘VISTO EN EL JUEVES’, UN RAMILLETE DE CANCIONES Y CANTES RECUPERADOS

‘Visto en el Jueves’ surgió de sus visitas al mercadillo de la calle Feria de Sevilla, conocido como de ‘El jueves’. “Para mí era un ejercicio muy agradable ir allí a darme un paseíto y comprar objetos de segunda mano y allí encuentras en discos de vinilo y cintas de casete joyas maravillosas”, explica.

Rocío Márquez tomó estas joyas musicales prestadas y con el guitarrista Juan Antonio Suárez Cano, Canito, las desempolvó, las resucitó y las hizo suyas. El resultado es un ramillete de canciones y cantes a los que ha dado una nueva vida útil.

Las canciones que forman el disco y que escuchará el público del Festival de Flamenco y Fado de Badajoz le han llegado “de una segunda, tercera o cuarta mano de flamencos”. Todas las que no son cantes ya habían sido interpretadas anteriormente por flamencos.

“Entre ellas se encuentran ‘Trago amargo’ y ‘El último organito’, que a mí me llegaron de Vallejo directamente; o la mariana ‘Entorna la puerta’ me llegó de Menese; ‘Andalucía’ por El Turronero; ‘Me embrujaste’ y ‘Se nos rompió el amor’ por la Bernarda y la Fernanda de Utrera; y ‘Luz de luna’ por El Cabrero”. Son canciones que ya hicieron populares otros cantantes como Rocío Jurado, Paco Ibáñez, José Menese, Concha Piquer o Bambino, entre otros muchos.

“Hemos intentado que los cantes flamencos puedan acancionarse y las canciones puedan aflamencarse. Hemos jugado con esa frontera”, señala.

“Para ello ha sido imprescincible el trabajo de Canito a la guitarra, porque tiene un discurso propio. Si dejáramos de escuchar mi voz y sólo sonara su guitarra el trabajo tiene sentido, no es un guitarrista de acompañamiento”. Les acompaña también el percusionista Agustín Diasera, que ha participado en otros proyectos de Rocío Márquez.

UN TRABAJO RECONOCIDO INTERNACIONALMENTE

El esfuerzo y el trabajo se vio recompensado el año pasado cuando ‘Visto en el Jueves’ recibió el prestigioso premio Les Victoires du Jazz al mejor álbum de ‘Músicas del Mundo’, uno de los grandes eventos musicales de Francia. Esto ha supuesto para Rocío Márquez un nuevo hito en su carrera. Un premio que se suma al Coups de Coeur de la Academia de Charles Cross, que le concedieron también en Francia.

“Recibir este premio ha sido muy emocionante, porque además llegó en un momento justo después del confinamiento cuando estaba todo parado y en algunos momentos casi perdíamos las fuerzas y nos veníamos un poco abajo. De repente fue como una recarga de energía que nos impulsó a continuar y a seguir haciendo proyectos”, señala la artista. “Me siento súper agradecida, porque ahora que se abren las programaciones es un aliciente más para que muchos programadores nos tengan presentes”.

Desde que en 2008 ganó la Lámpara Minera, la cantaora onubense inició una búsqueda constante de nuevas y diferentes formas de entender y expresar el flamenco. “Durante el primer año tras el premio me dediqué exclusivamente a interpretar todos los palos aprendidos, así que sentí que había perdido el sentido, de repente no me emocionaba, no sentía ese pellizquillo que tenía en la barriga antes de salir a cantar. Y esa ha sido una de las crisis artísticas más largas que he tenido”.

Desde ese momento decidió que tenía que sentirse bien con lo que hiciera en cada momento y se abrió a las nuevas experiencias que le ha ido brindando la vida. “Tuve que traspasar el miedo a no gustar para no morir artísticamente. Y desde entonces continué esa dinámica que no es otra que estar abierta a lo que la vida te va regalando y trabajar con otros músicos de otras disciplinas y sumergirte en conceptos que te interesan y que te abren nuevas puertas”.

Trabajar con esos otros músicos la ha ido impregnando y “contaminando” de otros códigos. “Este tipo de contaminación es de las cosas más bonitas que pueden suceder en el arte”, añade.

Rocío Márquez con el violagambista Fhami Alqhai en el IX Ciclo de Música Actual de Badajoz (2017). Foto: Juan Hernández. Cedida por Sociedad Filarmónica de Badajoz.
UN NUEVO PROYECTO “RUPTURISTA”

En este sentido asegura que “el flamenco siempre ha sido muy libre y muy diverso” aunque  reconoce que hacer algo diferente o alternativo no suele gustar a todo el mundo. “Normalmente llevo bien cualquier reacción. Prefiero eso, aceptar la diversidad de opinión del público, a la indiferencia”.

Rocío Márquez continúa su camino. “Cada vez me interesa más que cantar maquinar lo que voy a cantar, disfruto mucho en ese proceso”, afirma. Y en estos momentos está trabajando en un nuevo proyecto “que va a ser un volantazo gordo porque vamos para otro lado totalmente distinto. Todavía no está grabado y no puedo contar mucho, pero sí va a ser un cambio de tercio importante, un poco rupturista”, señala bromeando. “Nos van a caer palos…” (risas).

El 8 de julio comparte jornada en el Festival de Flamenco y Fado de Badajoz con Katia Guerreiro, una de las fadistas más importantes de Portugal. No es la primera vez que ambas artistas coinciden. La primera vez que cantaron juntas fue el Olimpia de París. “Quiero mucho a Katia y la disfrutaré muchísimo”.

¿Qué piensa Rocío Márquez del fado? “El fado es una de mis asignaturas pendientes. Me encanta, me encanta muchísimo”.

“He tocado un poquito el fado, he hecho algo, y no lo descarto para nada porque me llama mucho, me parece muy emocional, como el flamenco y el tango, son estilos muy emocionales, muy conectados con la raíz”.

Rocío Márquez dice que espera vivir muchos años porque quiere hacer muchas cosas. Su talento, su personalidad y su valentía la llevarán a emprender muchos y nuevos proyectos. Ella que tendió puentes sutiles con Jorge Drexler, abordó nuevos diálogos con Fahmi Alqhai y conquistó  la poesía con Enrike Solinís, seguirá abriendo puertas para mostrar al mundo la versatilidad del flamenco.

No os quedéis sin entradas para el concierto de Rocío Márquez el 8 de julio en el Festival de Flamenco y Fado de Badajoz.

Foto principal: Rocío Márquez en el IX Ciclo de Música Actual de Badajoz. Autor: Juan Hernández. Cedida por Sociedad Filarmónica de Badajoz. 

Guadalupe Leitón
Periodista

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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