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¿Qué hace un músico del siglo XXI en una orquesta barroca del siglo XVII? Viviendo una experiencia singular de inmersión al pasado para conocer el lenguaje, los códigos y los instrumentos con los que compositores como Bach, Händel o Telemann se expresaron hace tres o cuatro siglos. Un grupo de 25 músicos vivirán esta inmersión en las VII Jornadas Extremeñas de Orquesta Barroca, dirigidas por Santiago Pereira, que se desarrollarán del 1 al 4 de abril en el marco del XXII Ciclo de Música Sacra que organiza la Sociedad Filarmónica. Las jornadas se clausurarán con un concierto de la orquesta barroca el 4 de abril a las 20:30 horas en el Salón Noble de la Diputación de Badajoz. En esta edición los participantes interpretarán un monográfico de G. P. Telemann, (1681-1767) con motivo del 250 aniversario de su muerte.

Este proyecto formativo, dirigido por Santiago Pereira, clavecinista y profesor de Música Antigua del Conservatorio Superior de Música ‘Bonifacio Gil’, y Josep Martínez Reinoso, concertista de violín barroco, es el más antiguo de Música Antigua de Extremadura. Surgió hace siete años cuando estos dos músicos llegaron a Extremadura ante la necesidad de acercar a los intérpretes a los repertorios orquestales de los siglos XVII y XVIII con la técnica, los criterios y la interpretación histórica de la época. Desde entonces se ha consolidado y año tras año les han acompañado en esta aventura barroca otros profesores de fuera. Este año participará Diana Vinagre (violonchelo barroco). También se han ido sumando alumnos de otras regiones como Andalucía, Asturias o Castilla-La Mancha.

“Es un error pensar que la música es un lenguaje universal, aunque se utilicen las mismas notas cada tipo de música es un lenguaje diferente, son tradiciones musicales diferentes, algunas de ellas muy alejadas entre sí”, señala Santiago Pereira, quien recuerda que en el siglo pasado se empezó a interpretar esta música con instrumentos del siglo XX, pero paulatinamente se comprobó que era imprescindible emplear instrumentos específicos y utilizar criterios históricos. “Hay que desentrañar de cada tradición musical su propio lenguaje y para esto es necesaria cierta especialización y sobre todo mucha experiencia”, añade.

“La música barroca aunque sea más antigua que la música romántica y clásica es muy fresca, está hecha con mucha inmediatez, mucha es música inspirada en el canto o en la danza, y eso a la gente le gusta mucho porque además tiene mucho en común con la música popular”, explica.

En este tipo de música la partitura tiene muy pocas indicaciones, el compositor dejó poco escrito, lo que obliga al músico a conocer más para averiguar qué tiene que hacer en cada momento. “La partitura es un mapa para acceder a la música, por eso el músico no es sólo un ejecutante que toca al pie de la letra, tiene que entender los códigos que en el Barroco son casi siempre los mismos, y aunque al principio puede parecer tedioso y complicado, luego resulta natural y casi inevitable”.

VII Jornadas Extremeñas de Orquesta Barroca

Santiago Pereira recuerda que en el Barroco el compositor era también el que tocaba, el que dirigía, incluso el promotor o el empresario, como era el caso de Händel, y era muy frecuente la improvisación, del tal modo que “mucha música barroca se ha perdido porque se improvisaba mucho, en especial en los instrumentos polifónicos que no tenían necesidad de concertar”.

Los músicos y estudiantes de música buscan en jornadas como estas que se celebran en el Conservatorio Superior ‘Bonifacio Gil’ de Badajoz la especialización y el intercambio entre especialistas, “quieren ampliar su visión y tocar esta música con gente que se ha formado desde el punto de vista académico pero que también son concertistas”.

SANTIAGO PEREIRA, DE ARGENTINA A EXTREMADURA POR LA MÚSICA ANTIGUA

En la década de los 70 y 80 la música antigua vivió un boom, resurgió la música barroca, aparecieron figuras mediáticas, cátedras y especialistas en todos los conservatorios. “Desde el año 2000 hasta ahora se vive una normalización, se ha convertido en una música que ya está al alcance de cualquier músico y de cualquier espectador”, según Santiago Pereira, que además difunde la música antigua en Extremadura con el ensemble Il Nobile Diletto que creó con Josep Martínez Reinoso, una formación dedicada a la interpretación con criterios históricos. A los conciertos se suman otras actividades, debates, cursos y talleres vinculados siempre al repertorio de los siglos XVII y XVIII. “Estamos barroquizando Extremadura”, añade entre risas.

Titulado superior de clave por la Escuela Superior de Música de Cataluña y por la “Nuova Fabbrica dell’Opera Barrocca” de Novara (Italia), Santiago Pereira se formó en la Folkwang Universität der Kunste en Essen (Alemania). Desde la infancia tuvo claro que quería ser clavecinista y dedicarse a la Música Antigua. A una corta edad tocaba el órgano en Catedral de Paraná (Argentina), su ciudad natal.

El Conservatorio Superior de Música ‘Bonifacio Gil’ de Badajoz fue el responsable de su llegada y su estancia en Extremadura. Este músico argentino ha actuado en numerosos festivales de Música Antigua de España, Austria, Alemania, Noruega y Suiza. Ha sido asistente de dirección en producciones operísticas del Teatro Coccia de Novara (Italia), Neuen Palais de Sanssouci de Potsdam (Alemania) o el Landstheater Chur (Suiza). Ha dirigido la ópera Dido y Eneas de Purcell en el Teatro López de Ayala de Badajoz y en el Festival de Teatro Clásico de Mérida y participa regularmente con otros grupos de música antigua y con la Orquesta de Extremadura.

Santiago Pereira se muestra agradecido al apoyo que le han prestado en esta andadura extremeña el Conservatorio  Superior de Badajoz, sus compañeros y la Sociedad Filarmónica de Badajoz, a la que pertenece desde hace unos años.

Guadalupe Leitón
Periodista

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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