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Víctor Sánchez Rodríguez, dramaturgo, director y fundador de la compañía de teatro contemporáneo Wichita Co, cerrará el 30 de octubre el 42 Festival Internacional de Teatro de Badajoz con ‘What is love? Baby don’t hurt me’, una versión radicalmente libre y ‘discotequera’ de la obra ‘Ivánov’, de Antón Chéjov. El autor, Premio Max en la categoría Mejor Autoría Revelación por ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’, imparte también un taller de interpretación, dirección y escritura dramática en el marco del Festival pacense.

Víctor Sánchez Rodríguez  da una vuelta de tuerca a esta obra de finales del siglo XIX  ¿Cómo es esa versión de ‘Ivánov’ que verá el público en el teatro López de Ayala?

Es una versión radicalmente libre que surge de un proceso de investigación arduo, de casi nueve meses, tanto artístico como filosófico, estético, literario… un proceso de ir descubriendo imágenes estéticas potentes alrededor de la idea de la melancolía, porque la melancolía está patente en todos los textos de Chéjov. Llegué a la conclusión de que era la melancolía previa al desastre, su producción dramática es anterior a los grandes desastres o hitos históricos del siglo XX, como la Primera Guerra Mundial, la revolución rusa, etc. que cambiaron el mundo. Cuando Chéjov plasma ese tedio de la clase aristócrata rusa decadente está plasmando el tedio y la melancolía de unos personajes que están viviendo la vida antes del naufragio, antes de la irrupción violenta de la historia. Esto nos interesaba mucho plasmarlo en esta obra, una versión muy, muy, libre que nos acerca el clásico de Chéjov, ‘Ivánov’ a nuestros días.

En ‘What is love? Baby don’t hurt me’ el protagonista es un alemán que se ha venido a vivir a España con su mujer, que es española, y busca un proyecto de vida, trabajar la tierra, tener una granja ecológica… y sus sueños se rompen en pedazos. A partir de ahí empezamos a contar la historia.

¿No es una historia de amor?

Está presente el amor, porque se está preguntando continuamente qué es al amor y sobre los distintos tipos de amor y si es el amor la solución. Pero no lo definiría como una historia de amor. Realmente lo definiría como una historia coral en la que, como pasa en casi todas las obras de Chéjov, vemos las diferentes facetas del deseo y su realización o no realización y cómo muchas veces deseamos lo que no tenemos. Esta estructura está en casi todas las obras de Chéjov, seres que están sumidos en melancolía y tedio y buscan superarlo con el amor y el romance. Siempre me ha fascinado de las obras de Chéjov que entroncan mucho con el mundo contemporáneo, con la vida que tenemos ahora. Es uno de los autores más cercanos al pulso actual, de lo que nos pasa a los seres humanos.

¿Cómo se le ocurrió ponerle el título de la canción de Haddaway?

Le pusimos el título de la canción porque en las primeras reuniones le pregunté a los actores: ¿Cuál es la pregunta que lanza Chéjov? ¿Qué creéis que tenemos que resolver? Y una de las actrices dijo: ¿Qué es el amor? Y de ahí salió el título de la canción. Y también porque es una canción muy discotequera y entroncaba con la estética del montaje, es la conjunción del teatro con la música y la danza. Hemos intentado encontrar una manera de contar a través de distintos lenguajes, y la estética que hemos utilizado es una estética vaporwave que apela al pasado de los años 80 y 90, a lo nostálgico, a la época disco, cuando todavía había una inocencia sobre el consumismo. Y la música que empleamos es una música electrónica de discoteca, porque la acción transcurre en una boda y hay música festiva.

Víctor Sánchez Rodríguez
Una escena de la obra ‘What is love? Baby don’t hurt me’, del dramaturgo y director Víctor Sánchez Rodríguez, que cerrará el 30 de octubre el 42 Festival de Teatro de Badajoz.

El pasado año pudimos ver en el Festival de Teatro de Badajoz otra obra de Víctor Sánchez Rodríguez, ‘Cuzco’ ¿Tiene algún parecido esa obra con ésta otra?

Son obras muy distintas, aunque hay temas que son constantes en mi dramaturgia. También es muy diferente la manera de contar, la dramaturgia que he hecho con la obra de Chéjov. Aparte de que los textos son míos, sólo se mantiene la estructura, el resultado es como cuando tiras un jarrón y lo vuelves a pegar siendo consciente de que no se ha roto de forma fortuita sino con voluntad. Eso es lo que he intentado hacer con ‘Ivánov’, que se vean esas piezas, los antecedentes de la obra, que se vean a través de flashback. Conviven el presente y el pasado, algo que me encanta en el teatro.

¿En qué se diferencian?

Siempre pienso que las obras que hago son diferentes a las anteriores, pero creo que cualquier espectador que las vea seguramente encontrará puntos en común.  En ‘Cuzco’ se trata la descomposición del amor, y a partir de una historia personal, del teatro íntimo, se cuelan otras cosas que tienen que ver con la sociedad del momento, con la política, con la historia…Como toda relación personal y todo amor está condicionado por la época en que se vive y por todas estas cosas. En ‘Cuzco’ se cuenta una historia que tiene que ver con el desengaño, que ya está presente en ‘Nosotros no nos mataremos con pistolas’ y en ‘A España no la reconoce ni la madre que la parió’. Aquí en esta obra también hay un desengaño con la vida.

¿Hay también desencanto en Víctor Sánchez Rodríguez o no?

Sí, lo que pasa es que yo intento ser bastante más optimista, para eso escribo (risas), para liberarme de ciertas emociones. Tengo que ver con mis obras hasta un punto, pero al final es ficción.

VÍCTOR SÁNCHEZ RODRÍGUEZ: «SI NO ESTÁS CONECTADO EL TEATRO SE RESIENTE»

Impartirá también un taller de dramaturgia ¿Qué va a contar a los actores asistentes?

Vamos a trabajar juntos mi manera de enfrentarme a la dirección de actores a partir de escenas de mis propias obras.

¿Qué exige la sociedad actual a los actores y al mundo del teatro?

Estamos en un momento en el que sí que tenemos la obligación de dar un plus, de intentar hablar de lo que está pasando en la sociedad actual y de los cambios que están aconteciendo y creo que la sociedad lo está pidiendo. El público vuelve a demandar historias que le enfrenten a la realidad. El público joven acude al teatro cuando se ve reflejado con lo que está viendo. Es un momento de hacer un teatro que esté conectado con una de las esencias del teatro, que es el sentido crítico y reflexivo.

¿La crisis ha marcado un antes y un después también en el teatro?

Sí, creo que ha habido un antes y un después de la crisis. Hubo unos años bastante apasionantes con la crisis, cuando todos los artistas cooperamos, fue como un revulsivo, pero se ha instaurado de nuevo el neoliberalismo, la competitividad y la competencia por conseguir unas migajas. Eso se ha instaurado entre los creadores y creo que ha repercutido en el tipo de obras que se están haciendo. Si no estás conectado con lo que quieres escribir o montar y lo que se impone es tu carrera personal y profesional el teatro se resiente, eso se ve en las obras.

Víctor Sánchez Rodríguez es licenciado en Dirección y Dramaturgia por el Institut del Teatre de Barcelona y Máster en Gestión Cultural por la Universitat de València. Se ha formado con Sanchis-Sinisterra, Mark Ravenhill, April de Angelis, Joseph Danan, Alejandro Tantanian, Paco Zarzoso y Alfredo Sanzol.

 

 

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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