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‘La voz dormida‘ tiene la palabra en el 40 Festival de Teatro de Badajoz. La escritora extremeña Dulce Chacón (Zafra, 1954 – Brunete, 2003) estará presente en este certamen a través de la versión teatral de su novela ‘La voz dormida’, que dirige Julián Fuentes e interpreta la actriz Laura Toledo. Esta adaptación de Cayetana Cabezas, producida por Salvador Collado, es un homenaje a Extremadura y a Dulce Chacón, según el director, quien nos cuenta en esta entrevista cómo se fraguó este proyecto que el p´úblico extremeño podrá ver el 27 de octubre sobre las tablas del Teatro López de Ayala de Badajoz.

¿Cómo surgió este proyecto teatral?

Surgió de la pasión de Laura Toledo y de su necesidad de indagar en sus propias raíces para contar una historia que ella necesitaba contar, para hablar de su presente y de su futuro en España. Porque en esta obra hablamos del pasado para entender cosas del presente y del futuro. Laura contactó conmigo y yo me contagié de esa pasión.

¿Cuál es el resultado?

‘La Voz Dormida’ de Dulce Chacón es una novela de muchos personajes y muchas caras y nos hemos centrado en un aspecto, la historia de Pepita Patiño -la cordobesa que inspiró la novela-,  interpretada por Laura Toledo, que cuenta en primera persona su historia, una historia de la Guerra Civil Española y un montón de cosas que quedaron sin decir, de esa voz dormida que tiene que despertar. El público se va a encontrar con este personaje que encarna de alguna manera el sentir popular, aquellos que no tomaron bando pero se vieron afectados, que son la gran mayoría y cuyos testimonios han sido siempre los más silenciados.

Es una actriz sola ante el público.

Sí, es un monólogo, y la maestría de una gran actriz que nos vuelve a recordar que el teatro no  necesita de casi nada más que una presencia potente y una interpretación. Al monólogo lo acompañan la música de un experto, Premio Nacional de Música, como Luis Paniagua, y una escenografía sencilla que busca potenciar el trabajo de la actriz y del relato. La obra tiene un componente visual potente. Todo al servicio de contar ‘La voz dormida’, la historia de Pepita en una hora y diez minutos de monólogo.

¿Es un peso para la obra teatral que haya una película basada en la novela?

Sabíamos que era un peso, pero estamos saliendo bastante airosos. Nos ha pasado que la gente que ha leído el libro de ‘La voz dormida’ encarna muy bien esa parte del libro, y los que han visto la película nos dicen que la propuesta escénica es más sencilla. La adaptación teatral la definiría con la palabra “concreto” en el sentido de que cogemos la historia de una persona concreta.

cartel La voz dormida
Cartel de la primera adaptación teatral de la novela ‘La voz dormida’.

¿Por qué Pepita?

La obra apela a ese sentimiento de vaivén, de verse inmerso en un conflicto de manera emocional y no tanto de manera ideológica. Hemos elegido el pasaje de Pepita porque no es partidista, y esa era una cosa principal. Eso es algo que deberíamos reclamar, porque se ha hablado mucho desde la perspectiva de ambos bandos y sin embargo como dice Pepita: “yo no soy ni de los unos ni de los otros, yo no soy de nadie, y como no soy de nadie estoy aquí rota por todos los lados”. Esta Voz Dormida no pertenece a ningún bando, ahí reside su fuerza, y esa es la voz que todavía está dormida y que tiene que despertar, es la voz de la inmensa mayoría silenciosa, que sufre las consecuencias de determinadas decisiones.

¿A qué público atrae la obra?

Es muy interesante, porque como la obra habla del pasado para pensar en el futuro, hemos observado que cuando viene gente mayor reacciona a la Pepita de los años 20, 30 y 40, y reaccionan de una manera muy visceral y muy bonita, porque está hablando de cosas que los jóvenes de hoy no entendemos de lo que fue sufrir eso, y conforme la obra va progresando hacia el futuro se ve cómo los más jóvenes entienden que esto que sucedió está dirigido realmente a ellos, no a los más mayores. Y al final de la obra hay mucha comunión entre el público joven que se puede identificar con Laura y los más mayores con la historia de Pepita. Es una obra muy viva y muy directa. Está dirigida a todo el mundo que viva en este país y que quiera saber y entender qué ha pasado y cómo influye lo que ha pasado en lo que está sucediendo ahora, no puede haber un momento más pertinente para hacer este tipo de reflexiones.

¿Qué le ha parecido a la familia de Dulce Chacón?

La familia de Dulce Chacón ha apoyado el proyecto. Ha venido a los ensayos y nos ha dado su bendición, eso ha sido lo más importante. Está informada su hermana Inma Chacón y parte de su familia vino a Toledo a ver la representación, y nos dijeron que estupendamente, que les parecía muy bien lo que habíamos hecho. Hemos trabajado para que el resultado fuese respetuoso con la novela, se investigó la figura de Pepita, conversamos con personas que habían tenido contacto con ella y desde la figura de Dulce hemos ido trabajando mano a mano.

Para muchas personas en Extremadura tiene un significado especial esta obra.

Sí, lo sé, lo sé. Esperamos que ese sentir de ‘La voz dormida’ tenga un eco especialmente hermoso en Extremadura, así lo ha querido también Salvador Collado, que sea un homenaje a un pueblo, a una gente, a una autora y a un sentir.

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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