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‘Los Remedios’ es la obra sobre el barrio sevillano del mismo nombre por la que hace pocos días Fernando Delgado-Hierro recibió el Premio Max a la Mejor Autoría Revelación. Y a punto estuvo de conseguir también el Max al Mejor Espectáculo Revelación. Con su amigo el actor Pablo Chaves y bajo la dirección de Juan Ceacero, habla de un viaje interior a través de las entrañas de ese barrio conservador en el que Pablo y él crecieron. Esta obra cierra el 44 Festival Internacional de Teatro de Badajoz el 28 de octubre a las 21:00 horas.

Los Remedios es un barrio de Sevilla construido en los años 50. ¿Pero qué es ‘Los Remedios’ de Fernando Delgado-Hierro?

Los Remedios es una obra que he hecho con Pablo Chaves, mi amigo desde los cinco años, y un viaje al barrio en el que crecimos, pero es una obra sobre nosotros, los recuerdos de ese barrio y la imagen que hemos construido de nuestros primeros años. Lo que nos influyó y  lo que ha quedado en nuestra memoria. Es una especie de necesidad de volver a revisitar a toda esa gente, sus tonos de voz, los gestos de nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros profesores… para ver qué queda en nosotros de toda esa memoria y cómo uno puede volver a habitarlo para tratar de entendernos a nosotros mismos hoy.

¿Tan intensa fue la relación con ‘Los Remedios’ que tantos años después necesitáis volver y revisitarlo?

Teníamos una pregunta muy fuerte respecto a la necesidad de hacer teatro. Habíamos hecho teatro allí en el barrio, el primero que hice con Pablo fue en el colegio, de pequeños. Y el teatro fue un espacio que funcionó dentro de Los Remedios como un lugar de refugio. Siempre he sentido que a través del teatro podía comunicarme mejor con la gente de mi barrio, porque me sentía más yo, ya que era un niño muy tímido e introvertido, en un contexto, además, como es el andaluz, que ser andaluz es como ser todo lo contrario a lo que yo era, es ser muy extrovertido y estar muy para afuera, muy presente. De pronto el teatro era el lugar donde podía encontrarme desde otro sitio con la gente del barrio.

Un momento de la obra ‘Los Remedios’. Foto: Luz Soriano. Cedida Compañía Exlímite.

¿El barrio es una excusa o un objetivo?

El barrio es una metáfora en esa búsqueda de las raíces, de la identidad. Hemos utilizado nuestro barrio y las particularidades de Los Remedios, pero otra gente que viene de otros barrios y de otras ciudades se identifica de alguna forma con su propio barrio, porque en el fondo es también una identidad muy española la que hay ahí. Como decía Tólstoi: si quieres contar una historia universal cuenta la historia de tu aldea. En esta historia está muy presente lo individual, ya que nosotros estamos haciendo una obra sobre nosotros mismos, pero también está muy presente la comunidad.

Muchos de los personajes que representamos Pablo y yo en ‘Los Remedios’ son gente real de nuestra familia, también hay algunos que son la condensación de muchas cosas, unas reales y otras que nacen de la intuición, pero que todo el mundo reconoce.

«LOS REMEDIOS ES MÁS UN VIAJE INTERIOR QUE UNA CRÍTICA SOCIAL»

¿Cuál es la conclusión? ¿Qué salváis o qué rechazáis?

En cada función nos estamos haciendo esa pregunta, y es una pregunta que si se resuelve del todo dejaría de tener sentido la función, porque es casi irresoluble. Es responder a quién es uno. Esa es la pregunta de la obra, qué queda en mí de mi barrio y de esas experiencias, cómo soy capaz de reconocerlo y de abrazar todo eso. Esa es la pregunta de la obra: qué es lo que queda, qué es lo que uno puede cambiar, cómo se puede mejorar, o qué necesitas abrazar y aceptar.

¿No hay crítica social?

Sí hay, pero es más un viaje interior que una crítica al barrio, o crítica social, esa en realidad queda de fondo, en un segundo término, porque nosotros nos criticamos a nosotros mismos. Nunca hemos pretendido que sea un ajuste de cuentas con el barrio o con el pasado, porque sentimos que también todo eso somos nosotros. Es sobre todo un viaje interior, un ejercicio de ver qué hay ahí, y derribar ciertas cosas que están en nosotros y vienen del barrio y de la familia.

Pablo Chaves y Fernando Delgado-Hierro en ‘Los Remedios’. Foto: Luz Soria. Cedida Compañía Exlímite.

En la literatura y el cine se suele volver a otro tipo de barrios, en este caso es un barrio pijo. ¿Qué cosas faltaban en Los Remedios?

En realidad en todos los barrios faltan cosas. Los Remedios aquí es como Comala en ‘Pedro Páramo’ de Juan Rulfo, o Macondo en ‘Cien Años de Soledad’, un lugar un poco mítico, porque está hecho de nuestros recuerdos, pero siempre hay cosas que faltan, o uno no encaja, o el barrio te rechaza… en mi caso más por la cuestión de ser tímido y en el caso de Pablo por la homosexualidad en un barrio muy conservador en el que eso se rechazaba y tu identidad está prohibida. Eso ha cambiado afortunadamente con los años, pero en esa época era algo muy poco aceptado, o te adaptabas y te convertías en otra cosa o sufres.

Pero no lo abordamos como una crítica, porque hay algo de perdón, no hay odio. Consiste en ver desde la distancia que éramos distintos y aun así hay algo de eso que se puede rescatar. Y puedo querer a la gente del  barrio donde crecí aunque no sea como ellos, y ese ejercicio de reconciliación es bonito y una parte de la pieza.

«EN SEVILLA VENDIMOS LAS ENTRADAS COMO SI FUÉRAMOS BEYONCÉ»

¿Qué ha supuesto conseguir un Premio Max?

Todo lo que está pasando en el espectáculo está siendo muy sorprendente. Empecé a hablarlo con Juan (el director)  y con Pablo, pero no sabíamos cómo iba a terminar. Era algo que hacíamos para nosotros mismos, pero la gente empezó a responder muy bien. Primero en la Sala Exlímite, y luego nos programó el Centro Dramático Nacional (CDN) y experimentó un crecimiento exponencial que no nos esperábamos. Lo hemos llevado al Festival Iberoamericano de Cádiz, y ha gustado. Estamos muy contentos.

¿Qué dice la gente de Sevilla y de vuestro barrio de la obra?

En Sevilla estrenamos el 26 y 27 de noviembre en el Teatro Central. Se vendieron las entradas en diez minutos, como si fuéramos Beyoncé, compró toda la familia y gente del barrio (risas). Algunos de Los Remedios que ya han visto la obra han salido encantados. Juzgamos cosas pero no nos ponemos encima de nadie. La gente sale diciendo: yo también me he sentido así a veces,  a mí también me ha pasado esto… No salen con una sensación de rechazo, sino que cada uno hace su propio viaje y eso es liberador y transformador. Contamos nuestra propia historia, no damos lecciones a nadie.

Guadalupe Leitón
Periodista

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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