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Alberto Conejero sube el 16 de octubre el telón del 43 Festival Internacional de Teatro de Badajoz con su obra ‘La geometría del trigo’. No es una obra cualquiera ni un autor cualquiera, les avala el Premio Nacional de Literatura Dramática concedido en 2019, así como el apoyo del público. La obra inaugural representa y define muy bien la personalidad y el carácter de este Festival cuyo objetivo es ofrecer teatro de autor, teatro artesanal, alternativo, de vanguardia… donde la creatividad y la profundidad  predominan sobre lo mediático y las luces de neón. El autor, que también es director y productor de ‘La geometría del trigo’, habla de la obra y de su trabajo.

Alberto Conejero (Vilches, Jaén, 1978) es representante de una nueva generación de dramaturgos y uno de los más importantes del llamado teatro poético español. En su currículum figuran importantes galardones, entre ellos el Premio Max de Teatro 2016 a la Mejor Creación Original por ‘La piedra oscura’, obra con la que también fue galardonado en 2015 con el Premio Ceres y en 2016 con el Premio José Estruch.

A pesar de los premios y de sus numerosas obras de éxito, como ‘Húngaros’, ‘Cliff’, ‘Ushuaia’, ‘La extraña muerte de una cupletista contada por su perro’, ‘La piedra oscura’, ‘Todas las noches de un día’ o ‘Los días de la nieve’, estrenadas en Madrid, Buenos Aires, Londres, Montevideo, Moscú y Atenas, Alberto no encontró quien se hiciera cargo de la producción de ‘La geometría del trigo’.

Hace poco más de dos años, cuando presentó la obra a teatros públicos y productores privados para llevarla al escenario nadie confió en su proyecto. Decidió emplear sus pequeños ahorros en ello y emprendió la labor de dirección y producción de su propia obra. Poco después, ‘La geometría del trigo’ consiguió el Premio Nacional Literatura Dramática 2019, ha estado dos temporadas en Madrid y ahora está de gira. Por todo ello se siente feliz.

ALBERTO CONEJERO HABLA DE ‘LA GEOMETRÍA DEL TRIGO’

“Estoy felicísimo porque he hecho la obra en la que creía, la que quería y la que necesitaba contar en ese momento, siguiendo un criterio meramente artístico, confiando en los espectadores, y ha podido ser. Y aunque me hubiera equivocado y no hubiera ido bien yo necesitaba hacer el teatro en el que creía y que necesitaba, era mi apuesta y mi modo de relacionarme en el teatro”, asegura.

Alberto Conejero escribe teatro y poesía, además de dar clases de dramaturgia en la ESAD de Valladolid y desde enero dirige el Festival de Teatro de Otoño de la Comunidad de Madrid, su primera experiencia como gestor.

¿Qué va a encontrar el público en La geometría del trigo?

Va a encontrar la historia de una familia a lo largo de tres generaciones, una familia con muchos silencios y muchos secretos, y el intento de permanecer juntos. La obra arranca con el viaje de Joan, el más joven de esa familia, tratando de descubrir qué hay detrás de esos silencios.

Suele hablar en sus trabajos de la identidad ¿Es esta una historia de identidades?

Sí, sí. El protagonista, Joan, no conoció a su padre y la obra empieza cuando él acude al entierro del padre al que nunca conoció. El viaje es también un intento de conciliarse con algo de uno mismo que permanece en secreto. Mientras que en otras de mis obras el viaje ha sido más por la historia o por la política, en este caso la obra explora cómo es nuestra familia, cómo los hijos necesitan la brújula del pasado de sus padres para poder emprender su propio viaje.

También está la migración.

Hay un viaje desde el Sur al Norte, de Andalucía a Cataluña, y del Norte al Sur. Del pasado al presente y del presente al pasado. El retorno del hijo de la mujer migrante. Hablo del encuentro de identidades, de cómo Cataluña está formada por gente del Sur y cuánto del Sur pervive en la Cataluña actual.

Un momento de la obra ‘La geometría del trigo’, que abrirá el 43 Festival Internacional de Teatro de Badajoz.
«LA HISTORIA DE ‘LA GEOMETRÍA DEL TRIGO’ ES LA HISTORIA DE LOS ESPECTADORES»

Alberto Conejero no concibe el teatro sin la poesía, en su obra hay una materialidad poética del hecho escénico. ¿Qué poética hay en ‘La geometría del trigo’?

Hay una poesía del propio paisaje, del propio territorio, que la gente de Extremadura lo va a reconocer, porque es muy parecido a Andalucía. Hay una poética del  territorio, de la tierra, del olivar y la mina, que están muy  presentes. Yo siempre intento que cuando el público va al teatro tenga una experiencia de poesía, una experiencia excepcional con el lenguaje, un lenguaje poético que mueva emociones como sólo el lenguaje poético puede hacer, no es un lenguaje cotidiano, no es el lenguaje que podemos encontrar en la televisión o en los periódicos.

¿Cómo recibe el público la obra?

Llevamos dos años con la función, hemos hecho bastante gira, y el público recibe la obra con mucha emoción y reconoce las propias historias de sus familias, porque al final todas las familias en cierto modo acaban pareciéndose, y esta es una familia de tres generaciones. Siento que el público reconoce como propios los personajes de ‘La geometría del trigo’, que siente que esta historia está contando su propia historia y con mucha emoción, y aún más con lo que nos está sucediendo ahora. Durante la pandemia hemos hecho temporada de nuevo en Madrid, nuestra segunda temporada, y la respuesta ha sido excepcional porque la gente tiene mucha necesidad de compartir historias, de seguir contándose y reuniéndose al calor de una historia. ‘La historia de la geometría’ es la historia también de los espectadores.

El dramaturgo y poeta Alberto Conejero.

¿Cómo ha sido la experiencia de dirigir una obra propia por primera vez? ¿Le costó mucho meter la tijera cuando hubo que hacerlo?

No me ha costado nada, la verdad, (ríe) porque he tenido la suerte de estar con seis actores maravillosos y ha sido muy fácil porque los ensayos era un buen lápiz rojo, y lo que tenía que ir fuera iba fuera sin ningún tipo de problema. Para mí ha sido otra forma de escritura, en vez de escribir en el folio escribes en el escenario, en lugar de letras tienes actores. Es una forma de escritura vivísima. No ha sido difícil, ha sido más complicado la relación entre Alberto productor y Alberto director, porque ha sido una producción propia y ahí sí que ha habido más pelea, pero para mí ha sido muy fértil.  Me ha enseñado mucho sobre la escritura teatral dirigirme a mí mismo.

«ES FUNDAMENTAL QUE SE SIGAN CELEBRANDO LOS FESTIVALES DE TEATRO»

¿Por qué una obra como esta no era aceptada por los productores?

En mi caso la gente piensa que no tengo problemas en estrenar, pero nadie, ningún teatro público ni ninguna productora privada confiaba en este proyecto. Como yo tenía el deseo de hacerlo empleé mis ahorros en producirlo. Y soy un afortunado porque disponía de esos pequeños ahorros, pero el sector está en un momento crítico y nadie tiene asegurado poder estrenar. Decían que eran seis actores, y ahora seis actores son muchísimos, y que yo no tenía cabeza de cartel, que no era un nombre mediático al frente del proyecto. Pero yo tenía para mí los seis mejores actores como se ha demostrado. Luego la realidad desmiente esos prejuicios y aquí seguimos dos años después. Por fortuna el montaje ha ido bien, llegó el Premio Nacional, hemos hecho dos temporadas en Madrid y estamos de gira, pero nadie en principio apostaba por este proyecto. Decidí acometerlo sabiendo el riesgo que estaba asumiendo porque empleé todos mis ahorros para la producción.

En su trabajo está presente Lorca, quizás por ello  los críticos dicen que ‘La geometría del trigo’ es lorquiana, pero usted sostiene que es chejoviana.

Los críticos por cierta inercia dicen que es lorquiana y aunque es cierto que en mi trayectoria Lorca es una figura importante yo no siento, de verdad, tanta influencia lorquiana en esta obra. Quizás desde el Norte cualquier obra que transcurre en el Sur se le pone la etiqueta de lorquiana. Yo creo que las influencias son otras, el color y la propia interpretación yo las veo más chejoviana, por decir un referente que hemos manejado en los ensayos, la temperatura que queríamos para la función. No sé dónde ven aquí a Lorca, y yo no reniego de esa influencia que en cierto modo siempre estará presente en lo que yo haga, pero no siento que sea una influencia fundamental y no la manejamos durante el proceso. La trama del pasado se desarrolla en la década de los 70 en un pueblo del sur con minería y no veo yo un imaginario muy lorquiano. Es muy curioso porque cuando hice ‘Todas las noches de un día’, decían lo de la influencia lorquiana, cuando yo estaba manejando autores como Pinter o Maeterlinck, que están citados, hay fragmentos de ellos dos en esa pieza.

¿Qué tiene Lorca que no tengan otros?

Lorca es múltiple, es una galaxia. Hizo desde el teatro de vanguardia hasta el teatro popular, desde un teatro poético a un teatro de denuncia social, entonces su influencia también es múltiple y muchos somos hijos de los hijos poéticos de Lorca, de las lecturas que se hicieron en los años 80 y 90. Y es un referente no sólo político sino humano, de una forma luminosa de estar en el mundo. Quizás es por eso. No es por ir contra la opinión, pero siento  que en mi teatro la influencia es lorquiana, pero no es la única, aunque yo encantado de que me pongan a su lado. Lo tengo muy presente a Lorca pero trato de hacer un teatro propio, no sigue ninguna escuela ni estela. No he pretendido en ningún momento crear o seguir ninguna escuela lorquiana, es un afluente más de un caudal que considero más heterogéneo y amplio.

¿Cómo está siendo para Alberto Conejero la experiencia de dirigir un Festival en medio de una pandemia?

Está siendo la edición más frágil del Festival, es una situación frágil y precaria pero también la más necesaria, mi desvelo es que el Festival se celebre y haya una edición número 38 para que haya una 39. Lo haremos como podamos y lo mejor que podamos, pero es fundamental que se haga, inventando las fórmulas que sean. Mis desvelos es por las compañías, por el sector, para que el presupuesto se ejecute y todos los creadores y sus familias puedan trabajar y que la ciudadanía siga teniendo acceso a la cultura, ese es mi desvelo ahora. Estamos en una situación como en un estado de guerra y cada día surge una dificultad nueva, pero los que hemos asumido la responsabilidad de gestión de lo público o la dirección artística de lo público tenemos que estar ahí y yo no me quejo, soy un privilegiado dentro de esta situación, estoy trabajando y hay muchísima gente que no. Esta crisis está golpeando de una manera muy fiera.

Guadalupe Leitón
Periodista

Autor

Magazine Cultural de entrevistas, reportajes y noticias que recoge las creaciones culturales y artísticas que tienen como origen o destino Extremadura.

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